Iker, Will “y un tal Rocha”
En Tampico, la gente lo supo de inmediato: había llegado un "Norte".
El mar, antes tranquilo, empezó a rugir, en medio de ese vendaval caminaban ellos, dos siluetas que desafiaban la gravedad de la historia:
Iker, mi hijo, moreno de luz propia, larguirucho y de risa fácil, y Will, llegado desde el desierto de Albuquerque, de piel clara, cabello castaño y ojos que buscaban entender un horizonte nuevo.
El intercambio académico entre la UDEM y la Escuela Bosque School los había puesto ahí, donde el viento no es solo clima, sino una fuerza que te obliga a caminar cerca del otro para no perder el equilibrio.
Mientras ese viento despeinaba a los adolescentes, otro "Norte" mucho más gélido y político soplaba desde Washington.
No traía arena, sino una sentencia dictada en los despachos del Departamento de Justicia, la noticia corría como pólvora, el gobierno de Estados Unidos lanzaba su ofensiva........
