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La cruda

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tuesday

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Cuatro victorias al hilo sin recibir gol alentaron la ilusión colectiva, cristalizada con una sencilla pregunta existencial que reta al cruel destino tantas veces padecido: “¿y si sí?”.

Pero la derrota, a pesar de la dimensión trágica del resultado injusto respecto a lo ocurrido en la cancha -“jugamos como nunca y perdimos como siempre”-, nos regresa de golpe a la dura realidad.

La esperanza de que ahora sería distinto, que por fin se romperían los eternos límites para lograr lo inimaginable, creció con cada triunfo.

El alentador desempeño de la Selección generó una apoteósica comunión con la población, deseosa de creer que era posible llegar a la cima y desde ahí cantarle al mundo nuestra gloria; es lo que desbordó calles, avenidas y plazas.

Dos minutos de distracción pesaron más que el dominio del balón y acabaron con la fiesta.

No hay reproche, el equipo mexicano cayó con la frente en alto, teniendo a los ingleses arrinconados en su puerta. 

Reclamos tácticos sí, pues un director técnico en cada hijo........

© Detona