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Los berrinches de los intelectuales transgénicos frente al balón

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14.05.2026

Existe un deporte mental que fascina a ciertos sectores de la intelectualidad transgénica: el progresismo de sillón, los onanistas irredentos y los autoproclamados "espíritus elevados" ajenos al fútbol.

Para esta élite de mirada exquisita, el balompié es el enemigo público número uno.

Lo consideran un burdo invento de la derecha —o del comunismo, el neoliberalismo y el capitalismo de Estado, según el día de la semana— diseñado exclusivamente para adormecer conciencias.

Su mandato implícito dictamina que las masas deben leer a los clásicos rusos, alemanes y griegos en su idioma original para mantener un espíritu analítico y revolucionario.

Bajo su lógica, si los aficionados se dejan cautivar por el juego, se convierten automáticamente en un pueblo sumiso debido al consumo de este supuesto "opio", facilitando que los gobiernos saqueen las arcas públicas.

Esta insistencia en catalogar al fútbol como una herramienta de adormecimiento denota una pereza teórica alarmante.

Estos intelectuales de probeta y críticos de ocasión operan desde un anacronismo dogmático: usan categorías del siglo XIX para juzgar la cultura de masas del siglo XXI.

Su condescendencia ilustrada no constituye un análisis sociológico; es solo el berrinche de una élite estéril que odia ver al pueblo encontrar catarsis fuera de sus templos académicos.

Resulta enteramente fascinante ver cómo mentes tan supuestamente complejas se quedan atrapadas en un reduccionismo tan infantil: "Si el pueblo grita un gol, el pueblo está alienado".

Fin del análisis.

A tomar un café.

La soberbia de esta casta es tan ciega que prefiere ignorar la historia contemporánea antes que aceptar su propia irrelevancia.

Mientras ellos se........

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