Salto de liebre asustada
Dicen que es un "baluarte", pero yo prefiero decir organismo.
Un cuerpo que se retuerce, que muda de piel, que atraviesa hoy su quinta metamorfosis bajo el látigo de lo digital y esa entelequia que llamamos IA.
Al final, el soporte —que si papel, que si cristal, que si papiro— es lo de menos; lo que vibra es el espíritu, la palabra, el aprendizaje, la escritura: todo está en pleno sismo y yo, por puro azar cronológico, he nacido justo en esa grieta.
Escribir me hace feliz, ¿pueden creerlo? Mis fantasías, mis sueños y esos pequeños monstruos que llamo prejuicios (y que acaricio en secreto) ahora viajan hacia los otros.
Escribir, por ejemplo, no es solo contar lo que ya sabes, sino descubrir lo que piensas mientras lo haces. La expresión te permite distanciarte de tu propia experiencia para verla con claridad. Es........
