Nuevo León: subasta de políticos al por mayor
En Nuevo León, la política local parece a veces una subasta:
Los cargos y las candidaturas se disputan, se negocian y se cambian de manos con una facilidad que desgasta la confianza ciudadana.
No es un fenómeno exclusivo de un partido, aunque el proceso interno de Morena lo haya vuelto particularmente visible en las últimas semanas.
La política regiomontana —con honrosas excepciones, como la senadora Judith Díaz, quien se ha comportado con congruencia y verticalidad en todo momento— arrastra prácticas que la alejan del común de los mortales:
El dinero circula a cambio de votos, de adhesiones o, lo que es peor, a cambio de nada, que es otra forma de disimular.
Estas prácticas no son patrimonio de una sola fuerza política, atraviesan el sistema y explican por qué tantos ciudadanos ven la política como un universo ajeno y sucio.
¿Por qué debería confiar el votante en un político que se cambia de partido como de camisa y luego vuelve a postularse para un cargo público como si nada?
La pregunta no es menor:
La migración constante entre siglas revela, en muchos casos, más cálculo que........
