Maquío: cuando la oposición caminaba con los zapatos rotos y no en camionetas blindadas
Uno de ellos fue Manuel Clouthier del Rincón, “Maquío”.
Aquel sinaloense terco, frontal y profundamente incómodo para el sistema político mexicano de finales de los años ochenta.
Ingeniero agrónomo egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, empresario exitoso y líder de organismos como la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), la Confederación Patronal de la República Mexicana y el Consejo Coordinador Empresarial.
Maquío representaba algo raro incluso para su tiempo, un político que parecía creer genuinamente en lo que decía.Y eso, en México, siempre ha sido peligrosísimo.
Entre 1987 y 1989 tuve la oportunidad de verlo varias veces en Monterrey, ciudad por la que sentía un afecto muy especial.
Recuerdo particularmente un evento —si la memoria no me falla— en el antiguo Hotel Ambassador, organizado por CAINTRA, CANACO y otros organismos empresariales de Nuevo León durante su campaña presidencial de 1988.
Lo primero que impactaba de Maquío era su sencillez.
No había poses prefabricadas, asesores acomodándole el copete ni operadores digitales fabricándole popularidad desde una oficina........
