Infarto: ¿destino o malos hábitos?
Con el infarto como la causa principal.
Las arterias coronarias son los conductos que llevan sangre rica en oxígeno al corazón.
Debido a su anatomía y al intenso trabajo que realizan —nutrir al órgano que nunca descansa— están especialmente expuestas a que en sus paredes se acumulen grasa, colesterol LDL y células inflamatorias, proceso que da origen a la aterosclerosis.
Con el tiempo, esa placa puede estrechar el conducto, disminuir el flujo sanguíneo o romperse y formar un coágulo que interrumpa de manera abrupta la circulación.
El resultado puede ser múltiples afectaciones al corazón: angina, daño permanente del músculo cardiaco, infarto e incluso muerte súbita.
Durante décadas atribuimos esta enfermedad casi exclusivamente a los llamados “malos hábitos”: tabaquismo, hipertensión, diabetes, colesterol elevado, obesidad o sedentarismo.
Todo eso sigue siendo determinante. Pero hoy........
