Inocular la apuesta de país
Carlos Garaikoetxea inoculó definitiva y mayoritariamente el sentimiento y el arraigo del autogobierno cuando más se necesitaba como apuesta crucial para el futuro de un país. Lo hizo, además, en un escenario donde en aquel entonces convivían, posiblemente a parte iguales, los recelos, el escepticismo y la lógica esperanza sobre la conquista de una autonomía real. Además, un navarro y abertzale lo empezaba a construir desde un territorio, el alavés, pertrechado en un foralismo ancestral que goteaba siquiera para hacerse discretamente presente por las cuatro esquinas institucionales y algunas entidades públicas y privadas.
Acechado así por semejantes dificultades, adecuó sin flaquezas y con una convicción irresistible, propia de su personalidad y carácter, una rebelde estrategia a ojos de aquel Madrid asustadizo con los brotes nacionalistas y la pistola de ETA. Fue ahí donde encontró la........
