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La guerra

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19.03.2026

1. ¿Se han desplomado las reglas de juego (el derecho internacional) que equilibran al mundo y las instituciones del orden mundial (ONU), de tal manera que debemos adaptar nuestra visión y actuaciones a un mundo sin ellas (caos)? Creía que el ‘todo es caos bajo las estrellas, la situación es magnífica’ era el mejor augurio para Mao. De esa misma lógica proviene el posterior pronunciamiento de Wallerstein: “Debemos perder el miedo a una transición que toma el aspecto de derrumbamiento, de desintegración, la cual es desordenada, en cierto modo puede ser anárquica, pero no necesariamente desastrosa. Las ‘revoluciones’ incluso pueden ser ‘revolucionarias’ en la medida en que promuevan tal derrumbamiento”.

La tradición vasca ha promovido el despliegue de la vida como forma de creación de las reglas, y la operatividad de las reglas para la mejora de nuestra vida, aunque sin someter todas las circunstancias de la vida a lo que prescriben las reglas. Con esa concepción, nos ha tocado defender reglas e instituciones, aunque las viéramos limitadas para cumplir algunas de las funciones de servicio a nuestras necesidades vitales para las que fueron constituidas. Puede haber desafección o escepticismo ante un sistema legal, al que tantas veces se apela o se elude según las circunstancias favorezcan o perjudiquen. Pero, no hay peor situación, para los que no somos maoístas, que la de tener hacer frente a un derrumbe completo del orden institucional. Coherentemente, quien promueve esto último pierde el derecho a hablar, cuando le pueda favorecer, en términos de legalidad o legitimidad.

Si no hay derecho internacional (reglas) que limite el recurso a la guerra y regule el desarrollo de la misma, no puede apelarse a la amenaza ilegítima ni a la defensa legítima. En Irán, en Israel/Gaza, en Ucrania, ninguna de las posiciones podría arrogarse legitimidad alguna.

2. En todo caso, el debate sobre la legitimidad (como apelación o impugnación del derecho internacional) del actual escenario de guerras, que parece abocarnos a una situación en la que imperaría someternos a una realidad definida por una espiral de actos de fuerza, no debería llevarnos a perder los criterios de juicio que nos........

© Deia