El corazón de África: la historia se repite, en parte
El 30 de junio de 1960, la República Democrática del Congo se convirtió en un país independiente después de 150 años de dominación colonial, primero por parte del rey Leopoldo II y luego por el gobierno de Bélgica. En la Conferencia de Berlín de 1885, Leopoldo II consiguió que, en el reparto de África, se le concediera el dominio de un territorio dos veces y media más grande que España, que se convirtió en su finca particular. El embajador español en la conferencia no pudo lograr más territorio para España en el golfo de Guinea o el Sáhara. España estaba en declive, mientras los imperios de Francia y el Reino Unido se encontraban en plena expansión.
La explotación del caucho –cuyos precios fueron desorbitantes–, el marfil y otras materias primas convirtieron a Leopoldo II en uno de los monarcas más ricos de Europa. Fue a partir de las denuncias sobre esclavitud, torturas y otros actos de represión, hechas por el cónsul británico Roger Casement, que Leopoldo II se vio obligado a renunciar a su finca particular. Así lo relata Adam Hochschild en su libro El fantasma del rey Leopoldo (2005), donde el poeta Nicholas Vachel Lindsay escribía: “Escucha el aullido del fantasma del rey Leopoldo, / ardiendo en el infierno por sus legiones de mancos”.
Según Hochschild, la población del Congo se redujo a la mitad (de 20 a 10 millones de personas) en los 40 años que Leopoldo II “civilizó” el corazón de África. Las presiones internacionales hicieron que el rey renunciase, no sin recibir antes una extraordinaria compensación económica del gobierno belga. La publicación de ese libro dio lugar, en el año 2020, a una petición de disculpas del rey de Bélgica, quien expresó su “más profundo arrepentimiento” –que no perdón– al pueblo congoleño. Se cumplían 60 años de la independencia del país, había........
