Un país al límite: la Cuba que la propaganda no puede esconder
LA HABANA.-Conocemos desde hace tiempo la carencia de seriedad que han demostrado las autoridades de la dictadura castrocomunista en su manejo de los asuntos públicos. Pese a ello, forzoso es reconocer que el inicio de este abril nos ha brindado, en ese sentido, nuevos malos ejemplos. Para quienes creían que no era posible que el régimen se desempeñara aún peor, este cuarto mes del año, que apenas acaba de iniciarse, nos ha aportado nuevas cotas de inoperancia.
Son varias las cuestiones que merecen ser mencionadas en ese contexto. Pero me parece adecuado comenzar por la que se supone que deba reflejar mejor las esencias mismas del sistema de socialismo burocrático entronizado en Cuba desde hace decenios: me refiero a la llamada “planificación socialista”.
Es el caso que, a lo largo de toda nuestra existencia, quienes hemos tenido la desdicha de residir en esta isla hemos tenido que escuchar a los cotorrones de la mentirosa propaganda marxista-leninista explayarse sobre la supuesta “anarquía de la producción bajo el capitalismo”; también con respecto a los indudables beneficios que, en la nueva sociedad, ofrece la “planificación”. Esta última —se supone— permitiría el desarrollo armonioso de las fuerzas productivas, basado en la previsión y el ordenamiento.
Pero he aquí que los medios de agitación castrocomunistas........
