Cuba: La luz y el agua no son el problema
LA HABANA, Cuba.- Quizás habiendo sobrepasado el punto crítico, una pregunta que probablemente nos hagamos es cuándo tocaremos fondo en este pantano donde se ha hundido la Isla. Mientras nos ahogamos, cada cual imagina hoy su final “favorito”. En los extremos de ese imaginario, unos sueñan con una gran rebelión en las calles, incluso con intervención militar, y otros simplemente con sobrevivir, o con un “happy end” donde, de repente, a los castristas les da (de verdad, sin trampas) por “cambiar todo lo que debe ser cambiado” y aquí no ha pasado nada.
Parece que para ser “felices”, evidentemente hay una buena turba de infelices a los que les basta con tener electricidad más de ocho horas y agua, aunque sea una vez al día, para llenar los tanques, y así hasta que les vuelva a tocar, como con los “mandados” de la “libreta”, que ya ni llegan.
Así, es la nuestra una “felicidad” construida con los mismos materiales de la miseria, apuntalada con los restos de lo que alguna vez fuera la esperanza, asumiendo el conformismo como sucedáneo de aquella, como cuando termina uno por convencerse de que la felicidad como tal no es compatible con nuestra realidad. Ya que, al no haber logrado la “normalidad”, basta con alcanzar una “anormalidad” menos agobiante. Y eso se logra con un poco de luz, y agua de vez en cuando.
Cuba: dos horas de luz al día
La comida abundante, la higiene........
