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«El Cangrejo» camina y negocia de lado

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13.03.2026

LA HABANA.- Posiblemente ayer fue que lo “enteraron”. Ya era motivo de vergüenza que todos supieran de las conversaciones con Washington menos a quien le hubiera correspondido negociar, como “Presidente”, si realmente la dictadura fuese su negocio personal. Pero resulta que, como sabemos todos, incluso Miguel Díaz-Canel, su papel es muy simple; y a la vez el más riesgoso: dar la cara, además de malas noticias.

Por eso cuando anunciaron el “matutino escolar” para las primeras horas de la mañana, todos nos mantuvimos a la expectativa porque ya relacionamos su nombre con el mal agüero.  Incluso lo que para algunos pudiera ser una “buena noticia” (reconocer que están conversando, o recibiendo instrucciones al estilo de Delcy Rodríguez, posiblemente con otro Rodríguez, Raúl Guillermo en este caso, como interlocutor), el hecho de que haya sido anunciada por el “compañero Desgracia”, no trasmite las mismas energías que cuando  Raúl Castro anunció sus conversaciones de larga data con Barack Obama, mucho menos cuando la intervención ha sido un viernes 13. Una fecha como para estar muy preocupados.

Lo anunciado hoy, luego de tantas semanas tachando de fake news lo que los medios independientes y foráneos ya destaparon hace tiempo, y lo que el propio Donald Trump ha dicho sin ningún tipo de rodeo, no solo deja en ridículo a Miguel Díaz-Canel, al vicecanciller Fernández de Cossío y hasta a los presentadores de NTV y demás espacios de propaganda ideológica de la televisión oficial, sino que confirma una vez más que no tienen pudor ni límites en mentir sistemáticamente, en difamar a los que nos toca hacer el periodismo que Cuba necesita. Y, sobre todo, demuestra que ese equipo que presentan al mundo como “Gobierno” es una máscara tras la cual se oculta el mismo grupo mafioso de siempre.

No es que debamos advertir a nadie esa esencia del régimen cubano, sin dudas Washington domina esa perogrullada a la perfección, y por eso cuando dijo por primera vez que conversaba al “más alto nivel”, ni siquiera hizo caso a las negativas del que hoy se ha reconfirmado como un “puesto a dedo”, y que entonces hace apenas unas horas se ha descubierto en un nivel inferior al que le vendieron.

La mirada atenta y controladora de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, y su presencia allí donde no debería estar si la principal estructura de gobierno en Cuba fuera tal como nos las presentan en el NTV —que es el máximo nivel de “información” al que estamos condenados por el PCC como gente del montón— , son suficientes para entender que todo cuanto se ha dicho sobre esas negociaciones fueron mucho más que rumor.

También entendimos que la liberación de medio centenar de reclusos (que no significa ni el uno por ciento de la población penitenciaria), aunque han querido asociarla con Semana Santa y con gestos de buena voluntad hacia el Vaticano, es de esas “boberías” que siempre forman parte del “combo” ofrecido al interlocutor principal, y este no es la Santa Sede sino la Casa Blanca. La cual, por suerte, hoy no está ocupada por negociadores dispuestos a conformarse con demasiado poco, ni con promesas escritas sobre las nieves de un deshielo.

Con el paso de los días veremos cuánto están dispuesto a dar los de aquí, así como hasta dónde presionarán los de allá, y si el Rodríguez nuestro se comportará tan comprensivo como Delcy Rodríguez o tan burro como Nicolás Maduro, o tan prepotente como el ayatollah Jamenei, quizás confiado en una ayuda rusa que tiene más volteretas, mareos, riesgos, sobresaltos y juego para niños que la montaña de un parque de diversión.

Aunque no soy partidario de las conversaciones con tramposos —y el régimen cubano ha demostrado por décadas que lo es—, igual comprendo que es lo único que hay, y que es una señal clara de que todo eso de la “guerra de todo el pueblo” y la “invulnerabilidad militar” es un alarde más para “adentro” que para “afuera”, en unas circunstancias donde ni siquiera tienen posibilidades de ganar ni en una guerra de memes en internet.

Son demasiado torpes, faltos de humor y de inteligencia tanto en el plano virtual como en el físico, y si recorren las calles de la Isla y observan con objetividad los rostros de los cubanos de a pie, comprenderían que si se desatara una “guerra de todo el pueblo” no sería contra los norteamericanos sino contra los mismos que la diseñaron como estrategia. Quizás hubiese funcionado en aquellos años 80 del siglo pasado cuando  aún había gente para creer en la revolución y el socialismo, pero solo porque no existían la internet ni tampoco la “continuidad”.

Miguel Díaz-Canel habla y se tambalea. Los que saben de lenguaje corporal dicen que es porque los nervios lo traicionan. Pero en realidad su movimiento es como el de una pieza dental floja que está a punto de caer, que ya no es útil para morder, para masticar y el cuerpo hace todo por expulsarlo fuera de sí. Es un elemento molesto que insiste en caminar hacia atrás cuando quienes lo rodean lo hacen casi siempre en zig-zag y, quizás, inconscientemente, y a la rezaga, solo intenta igualar el ritmo, pero jamás le será posible. Él quisiera caminar hacia atrás, pero «El Cangrejo» al parecer no quiere ni ir de frente ni retroceder. Porque los cangrejos caminan de lado.    


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