Budismo zen en Cuba: meditar en medio de la crisis
LA HABANA, Cuba.- El budismo zen, originado en la India y que tomó su carácter definitivo en China alrededor del siglo VII, empezó a despertar interés y a difundirse en Occidente a partir de las décadas de 1950 y 1960. Pero Cuba, donde luego de varias décadas de ateísmo impuesto por el régimen comunista, la población es mayoritariamente católica, evangélica o practicante de las religiones sincréticas de origen africano, es uno de los países donde menos se pudiera esperar encontrar seguidores del budismo zen. No obstante, los hay y se lo toman muy en serio.
Recuerdo que, a inicios de la década de 1970, mis amigos Oscar Rodríguez Orgallez (el profesor Zellagro), Mario Palow y Mario Betancourt, interesados por el misticismo oriental, eran ávidos estudiosos del budismo tibetano y el zen.
Recientemente, en una conversación con la cineasta y productora musical Claudia Expósito, de 50 años, y su esposo, el también cineasta Daiyán Noa, de 43, supe de la existencia de una veintena de personas que, como ellos, son practicantes del budismo zen.
Explican que ellos tienen fe “en la postura de zazen, la actitud de la mente y el espíritu cuando nos sentamos como estaba sentado Buda cuando alcanzó la iluminación”.
Claudia y Daiyán, apasionados del cine, la literatura y la música rock, antes de conocer el zen, no tenían creencias religiosas. Claudia refiere: “Desde que fui siendo una joven adulta sabía, intuía, que en la meditación estaba la........
