El comunismo y el mito de la gratitud eterna de las personas negras
LA HABANA.- Hablaremos del rojo y del negro. Advierto a los posibles lectores que no haré ninguna apología, ni siquiera un breve coqueteo, con esa bandera roja y negra que constituye uno de los emblemas más celosamente custodiados por los comunistas y que todavía ondea, con absoluta normalidad, en muchas de las celebraciones organizadas por el poder en esta triste y empobrecida isla.
Hago esta aclaración porque quiero dejar claro que no voy a enredarme con la novela de Stendhal ni con el condado de Verrières. Esto no es una historia de amor, aunque sí de desamor y de profundos desencuentros.
Si tomé prestado el título de esa obra memorable —imprescindible, diría yo— es porque los protagonistas de este texto encarnan una contradicción permanente. Son amigos desde la infancia, pero........
