Paciencia maternal
Cuando era pequeña, los colegas de mi mamá solían decir que ambas éramos demasiado inquietas. Si Dávila funcionaba a 220 rpm, lo mío era a 440. La doña lo aceptaba sonriente y respondía que por eso me pusieron Mil-Eyda: porque era mil veces ella ¡desde la barriga! De hecho,........
