Bendita senectud
Este 9 de junio Dávila celebra 18 años. No puedo decir desde cuándo decidió intercambiar cifras durante el primer lustro de cada década, pero eso le divierte y yo le sigo la rima. No hay más detrás, porque coqueta es ni se arrepiente de una vida cargada de aventuras, desafíos y logros.
Tal vez lo único que le pesa en el alma es no ver a todos sus seres queridos envejecer a su lado (o sea, malcriados a gusto), un faltante bastante común en las familias modernas por el peso de la migración, agravado en la nuestra con tres muertes prematuras dificiles de sobrellevar.
En tales circunstancias, sobre mis hombros cae en exclusivo el reto de un cuidado disfrazado de acompañamiento (es muy orgullosa e independiente todavía), lo cual puede parecer sencillo, pero no lo es, porque esta señora de pelo siempre revuelto y mente aún avispada es fanática a velar por otros, ya sean perros, gatos, arañas, vecinas o la nuera distante, siempre a costa de su propia salud, física y mental.
No es un caso aislado, lo sé: esta generación que despuntó su adolescencia en los albores de la Revolución salió pronto de la falda materna, se hizo fuerte entre tareas y........
