La disputa por el sentido de la crisis en Cuba
El pasado 7 de mayo el medio digital cubano elToque publicó los resultados de una encuesta de opinión que, según sus promotores, capturaba “la voz real del pueblo cubano”. Con 42.263 respuestas válidas recogidas entre el 24 de abril y el 1 de mayo, distribuidas por una red de más de 36 medios y creadores de contenido, el ejercicio alcanzó una escala sin precedentes para este tipo de iniciativas.
El 92 % de los encuestados declaró estar insatisfecho con el sistema de gobierno, mientras que el 94 % consideró urgente un cambio político. Los titulares circularon de inmediato en la prensa del exilio cubano y en medios internacionales como confirmación del colapso irreversible del apoyo popular a la Revolución cubana.
Pero los datos de la encuesta, leídos con atención, cuentan una historia más compleja que la que sus promotores han querido titular. Una historia sobre qué puede y qué no puede decir una encuesta realizada en condiciones de asfixia material y desigualdad digital, sobre la diferencia entre percepción subjetiva y causalidad estructural y sobre las profundas contradicciones internas de un imaginario político que quiere el mercado y también la salud gratis, que apoya el bloqueo estadounidense y al mismo tiempo reclama soberanía nacional. Esas contradicciones son el mapa político más honesto que la encuesta produce y es precisamente el que menos ha circulado.
Qué es elToque y de qué se trata la disputa
El 92 % de los encuestados declaró estar insatisfecho con el sistema de gobierno, mientras que el 94 % consideró urgente un cambio político
El 92 % de los encuestados declaró estar insatisfecho con el sistema de gobierno, mientras que el 94 % consideró urgente un cambio político
Para entender la encuesta hay que conocer primero el ecosistema en que surgió. elToque es un medio digital cubano autodenominado “independiente” y fundado en 2014, con sede fuera de la isla, que forma parte de una “contraesfera pública transnacional”: una red de medios, activistas, youtubers y creadores de contenido que opera fundamentalmente desde Miami, Madrid y otras ciudades de la diáspora, y que constituye hoy la principal fuente de información política para amplios sectores de la población cubana conectada a internet.
Este ecosistema no es homogéneo ni monolítico. Incluye periodismo de investigación, denuncia de violaciones de derechos humanos y testimonios de una realidad que el Estado cubano prefiere no documentar. Pero incluye también una orientación política definida que sostiene la demanda de una transición hacia la democracia liberal y la economía de mercado, el apoyo sostenido al mantenimiento del bloqueo estadounidense como “herramienta de presión” y una narrativa de “Estado fallido” que, más que describir la crisis cubana, opera como argumento para legitimar determinadas salidas políticas sobre otras.
La encuesta fue lanzada el 24 de abril de 2026, cinco días después de que el presidente Miguel Díaz-Canel inaugurara la campaña gubernamental “Mi firma por la Patria”, un movimiento de recolección de firmas de apoyo a la Revolución convocado en el 65º aniversario de la proclamación de su carácter socialista. En el terreno de la disputa simbólica, la selección del calendario forma parte del argumento. Ambos ejercicios –la firma oficial y la encuesta opositora– compiten por la legitimidad de hablar en nombre del pueblo cubano, aunque ninguno pueda hacerlo de manera plenamente representativa.
El problema de la muestra: a quién se le pregunta
La encuesta recopiló respuestas de todas las provincias cubanas, con el 58 % de los participantes residentes en la isla y el 42 % en la diáspora. Es un alcance notable. Pero al ser no probabilística –es decir, basada en la participación voluntaria de quienes decidieron responder– y al haber estado distribuida exclusivamente por redes sociales y mensajería instantánea, el instrumento sobrerrepresenta de manera sistemática a los cubanos con acceso estable a internet.
En Cuba, ese acceso no es equitativo. La isla atraviesa desde hace años una crisis energética severa, con cortes de electricidad que en algunas provincias superan las veinte horas diarias. Esta crisis energética es la primera condición de posibilidad para el sufragio digital, al tiempo que constituye, precisamente, uno de los motores del descontento que se pretende medir. Las provincias más golpeadas por los apagones –Granma, Las Tunas, Holguín– aportaron proporcionalmente muchas menos respuestas que La Habana, donde la infraestructura eléctrica es comparativamente más estable. El propio informe metodológico de los organizadores, durante su presentación en el Cuban Research Institute de la Universidad........
