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Contra el nacionalprioritarismo

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27.04.2026

Ya han ganado. Ya han conseguido una importante victoria semántica. Han colado con mucho éxito la expresión. Para asentir, para disentir o para sugerir un debate profundo sobre la cuestión, ya no hablamos de otra cosa que no sea la “prioridad nacional”. Lo que en su literalidad es una solemne inconsistencia, ha adquirido rango de percha donde colgar cualquier cosa. 

Reparen en que “prioridad nacional” sirve para designar planteamientos no sólo diferentes, sino antagónicos e incompatibles. Puede agradar al racista que no sabe que lo es, al liberal preocupado por el incremento del gasto (es decir, de los impuestos), al conservador inquieto con el desbordado multiculturalismo, al agraviado o vulnerable que aspira a eliminar competencia. “Nacional”, dicen los de Vox, pero el PP traduce por “arraigo”. Y sobre este equívoco se ha edificado un pacto de gobierno que no será estable, porque el suelo está inclinado. Inclinado a peor.

Ahí está la derrota semántica y política: cuando el PP discute si la prioridad nacional que acaba de suscribir se implementará mucho o sólo un poquito, ya está aceptando que la categoría es legítima, ya ha cedido, ya está jugando en campo ajeno. Lo malo no es sólo eso: es que hace de ese campo la sede del campeonato. Han conseguido la investidura, pero han comprometido su identidad política. Que pregunten, si no, al candidato Juanma Moreno.

El imaginario retiene la nacionalidad; el boletín oficial recogerá el arraigo. Nadie lee el boletín

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El desfase entre lo que el acuerdo dice realmente y lo que el lema proclama no es un accidente sobrevenido, sino una estrategia diseñada por buenos ingenieros de la opinión pública. Primero se lanza la piedra, se introduce el lema con toda su carga emocional y nacionalista (déjenme decir “xenófoba”, en su sentido más estricto, sin que suene a insulto), y después vienen los glosadores, aclarando que no es lo que parece, que se respeta la ley como no puede ser de otro modo y que por tanto no habrá discriminación por razón de nacionalidad, expresamente prohibida por el artículo 1 de la Ley 15/2022, de igualdad de trato y no discriminación. El resultado es que el lema queda flotando en el imaginario colectivo, desvinculado del contenido técnico. El imaginario retiene la........

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