Lo de la semana
1- El mundo se está desplazando de manera acelerada –todo empezó en 1973; visto lo visto, tiene guasa el concepto aceleración– hacia otro mundo, por lo que es necesario irlo fotografiando, para que no se nos quede –mucha– cara de tonto. Estos análisis que les voy endiñando son eso. Biografías de la semana. Algo necesario, pues desde enero la sensación es que cada semana equivale a un año de perro. Es más: de un pitbull.
2- Trump está ganando. O, al menos, no le va mal. La economía USA va como un tiro. Es decir, no hay gente con antorchas y horcas en las calles, y los indicadores –que, como señala Piketty, son neoliberales; no contemplan la cosa social, o enloquecerían y no indicarían nada– así lo demuestran. En Minnesota, tras un cambio de velocidad en la violencia, parece que se ha admitido la violencia como animal de compañía, esos bichos que muerden periódicamente la garganta de quien los alimenta. Los papeles de Epstein siguen donde se depositaron. En la inopia/redes, donde se pierde su orden, sentido y gravedad, de manera que se corre el riesgo de que todo ese pack acabe donde acabó lo de Ricky Martin, el perrito y la lata de paté La Piara. En el maravilloso mundo de las leyendas urbanas. La nueva extrema derecha, a diferencia del fascismo 1.0, no censura, satura. Debe de ser grave lo de Epstein, lo que hay debajo de las toneladas de papeles Epstein, pues la Casa Blanca va a desclasificar, encima de ellos, los expedientes X sobre ovnis. Lo que supondrá la incorporación a las redes de otras toneladas de información. Los ovnis son en EEUU, por otra parte, un clásico. Aparecen cuando hay miedo. Inconcreto y a todo. Es decir, miedo. Los primeros ovnis se empezaron a ver tras el crack del 29. Verlos permitía el alivio de no mirar a los ojos a la depresión. Y así hasta hoy.
3- Por lo demás, el golpe United Fruit Company 2.0 en Venezuela progresa adecuadamente y con golpes de humor: la amnistía de los –hermanos– Rodríguez, impuesta por una intervención externa, no se aplicará a quienes reclamaron una intervención externa. A su vez, el chuleo a Cuba –no está en juego, snif, el socialismo, pajarito en la isla desde algún punto de la década de los setenta, tras la zafra de los 10 millones, sino el derecho internacional, lo que queda de él; incluso la buena educación, lo que queda de ella– está siendo absoluto, sin oposición internacional, ni siquiera esa oposición bajita que son las triquiñuelas. Socorro. Fuentes bien informadas –en el trumpismo, el trumpismo es la fuente y el objeto descrito– hablan de bombardeos en Irán en una semana. Y el mundo suspira aliviado por no ser Irán. Porque no somos Irán, ¿no?
En este fin/inicio de época, las instituciones se duplican, en modo solo-puede-quedar-una
En este fin/inicio de época, las instituciones se duplican, en modo solo-puede-quedar-una
4- Esta semana, en lo que es la gran metáfora de la semana, se ha reunido la Junta de la Paz. En este fin/inicio de época, las instituciones se duplican, en modo solo-puede-quedar-una. Hoy ya hay, así, OTAN(m) y OTAN(pm), es posible que en breve haya una UE(pm) y una UE(m), de seis Estados. Y, con la cosa Junta de la Paz, nace también un Consejo-de-la-ONU(m), sumamente yuyu. El Consejo(m), como sucede en todos los inicios de época, viene avalado, o al menos reconocido, por una votación de la ONU(pm), que reconoce su utilidad pública –ay, uy– para lo de Gaza. Es muy posible que, no obstante, su actitud creativa no se limite a Gaza. El Consejo(m) cuenta, esta mañana a primera hora, con 45 Estados. De ellos, 25 a tutiplén. Conforman una melé aún no comprensible: reinos no democráticos árabes –practicantes de la nueva diplomacia, esa movilización discreta y secreta para que la sangre no llegue al río, una vez ha llegado al mar, que es el morir–, Israel, Turquía y Estados asiáticos en órbita china y no china. También priman Estados cuyos nacionales han sido vetados en EEUU. Dos Estados de la UE –Hungría y Bulgaria–, Kosovo, El Salvador, Paraguay, India… Y, claro, los seres paranormales intrínsecos del maguismo, como Milei y, se supone, los espíritus de varios miles de perros muertos que le rodean con una pelota, fantasma, en la boca. Brilla con luz propia Blair, ese hombre que es como un bebé: siempre sonriente, tal vez porque sabe algo que no sabemos o, menos probable, porque sabemos algo que no sabe. Como siempre sucede, si todo esto acaba como en el 45, Blair será juzgado, si no, tendrá una calle en todas las ciudades. No están ni China ni Rusia, pero –y aquí empieza la gama de grises, las posibilidades de éxito de la operación– sí que hay una veintena de Estados observadores variados. Y, entre ellos, una nutrida delegación de Estados de la UE, observadores que observan con la boca abierta: UK, Austria, Croacia, Chipre, Chequia, Finlandia, RFA, Grecia, Italia, Países Bajos, Polonia, Eslovaquia, Rumanía. Además, claro, de la propia UE que asistió, en el último momento, en modo observadoratriz, por decisión de Von der Leyen, que por fin ha tomado una decisión y ha sido esa. Es decir, ha decidido otra victoria para Trump. Los fantasmas solo existen si se cree en ellos. Y parece ser que, como pasó con los aranceles –notición: los aranceles, asumidos por la Comisión, acaban de ser rechazados por el TS de EEUU; lo que invita más a confiar, en este cambio de época, en el coraje del TS de EEUU que en el de la Comisión–, Europa tiene sed de creer. Vaya, ya hemos llegado a Europa.
5- Como en la Europa de 1914, como en la de 1939, como en la Pompeya del año 79, como en la Ilíada, cuya trama se remonta a una cumbre Troya-Esparta en la que Paris le levanta la churri a Menelao, esta semana ha sido rica en cumbres internacionales. Por ahí aún resopla la minicumbre informal –es decir, importantísima– de Alden-Biesen, organizada en el castillo del Drácula alemán por Meloni, según el elaborado método diplomático de la-pelota-es-mía-y-juega-quien-yo-diga, que contribuyó a la marginalización de España/Sánchez en la consumación del orden del día, el caso de la cosa en una cumbre y en una cita en un motel. Inciso: si no fuera por la UE, los europeos estaríamos haciendo líneas Maginot absurdas e inútiles y declarándonos la guerra, mientras que, gracias a la UE, solo hacemos líneas Maginot absurdas e inútiles. En la reunión hubo, básicamente, dos tendencias. Tendencia alemana –e italiana; La Tendencia–: la UE debe avanzar hacia la desregulación económica absoluta. Es decir, hacia el trumpismo, ese autoritarismo violento que garantiza la desregulación sin cohesión social alguna. Tras el desastre de la toma de decisiones europea de 2008 –la austeridad–, que cedió, definitivamente, la competitividad a China, parece ser que Europa avanza, con decisión firme, hacia otro momento lemming. Frente a esta tendencia se oponía, un poco, la tendencia francesa: la UE debe asumir la confrontación con Washington y debe recurrir, en este marrón, a la emisión de deuda conjunta. El problema de esta dicotomía es que, glups, no la hay. Francia pinta poco. Porque se muere. La era Macron –¿la era Science-Po, la institución/ideología que proporciona los cuadros al macronismo, empezando por el jefe?– languidece como un cisne tan pocho que, es muy probable, no emitirá canto del cisne alguno. Se especula ya con el triunfo inapelable de RN (Rassemblement National) en Francia. Se huele tanto ese triunfo que –Finantial Times dixit– Lagarde va a dimitir para que se pueda nombrar una capo del BCE razonable –es decir, de la escuela de razonabilidad Lagarde– antes de que la nueva extrema derecha francesa aporte su nuevo sentido común –por lo que se ve, el sentido común de la nueva derecha cala fuerte y sin resistencia– y rompa todos los juguetes. También resuena aún en el ambiente lo de la Conferencia de Seguridad de Múnich.
6- Conferencia de etc. Dos cosas: a) EEUU, vía Rubio, volvió a emitir el mismo discurso rupturista que el año pasado emitió JD Vance. Pero esta vez sin gritar, sin esputar bolitas de baba en el trance de berrear Blitzkrieg, y sin limpiarse después la XXXX con la cortina. A esa emisión, en absoluto ambigua, de racismo, posdemocracia, confesionalismo, supresión de todo lo bueno desde el siglo XVIII y supeditación de Europa a la nueva metrópoli, se le llamó, por lo que veo, “mensaje moderado”. Lo que puede ilustrar 1) cómo está el patio, 2) cómo está la UE, o 3) cómo están los medios. Importante: tras el discurso de Rubio, la sala lo ovacionó en pie. ¿Quién es la sala? ¿Europeos? ¿Americanos? ¿Los nuestros? ¿Los suyos? La cosa b) es importante. Es la entrada en la cumbre, por primera vez, de la nueva extrema derecha, oficialmente vetada. AfD entró, se coló en la cumbre. Vía el sector privado/los sponsors –Amazon, Meta, Microsoft, Palantir, Deutsche Bank, Oracle, Airbus, Lockheed, Mastercard, Goldman Sachs… todas las empresas chachis del mundo salvo, si bien no puedo garantizarlo, Victoria’s Secret; son tantas y tan yuyus que, visto lo visto, fue un éxito que solo colaran a AfD, pudiendo haber colado a Godzilla o a Bertín Osborne–.
7- De los puntos 5 y 6 se desprende que son malos tiempos para la izquierdas. Esto es, para la libertad, la igualdad y la fraternidad. No digamos ya para la palabra socialización, la traducción de todo a ello a lo material. La buena noticia es que conviene recordar que nunca existieron los buenos tiempos para las izquierdas. Sobre el momento actual: un lector me pasa esta idea, que es una bofetada, por lo que debe ser buena. Con todas las cartas en la mano, la izquierda europea operativa, en juego hoy –que, aunque tímida, carece, parece, de posibilidades en esta Europa de los puntos 5 y 6–, son tres nombres propios. Siéntense, que ahí van. Repito, siéntense, no es un simulacro. Se trata de Mario Draghi, Mark Carney y Pedro Sánchez. Como ven, al menos dos no son de izquierdas. Y al menos uno no es europeo. Esto, claro, es hoy. Vete a saber mañana. La sensación es que a finales de los sesenta, en la hoy inexistente Checoslovaquia, se intentó crear un leninismo con rostro humano y no se consiguió. Por lo mismo, puede ser no solo imposible, sino también merecedor de una intervención externa, un intento de neoliberalismo, de capitalismo, tan solo con rostro humano. Sí, bueno, a Europa llega el eco de Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York. Pero aún carece de obra, por lo que, por ahora, ilustra más la volatilidad del campo semántico izquierdas, la posibilidad de que, en 24 horas, un nombre propio improbable pueda, zas, ser el líder incuestionable de una emisión territorial de un proyecto de izquierdas. Con las palabras “volatilidad”, “líder”, “izquierdas” e “improbable”, llegamos al campo semántico España. Aparten a los niños.
8- España es el laboratorio de la humanidad. De Vox. En el momento en el que escribo estas líneas, los científicos de la NASA de Vox experimentan en Aragón a) un gobierno extremoderechista con apoyo externo de Vox, mientras que en Extremadura parecen experimentar con la posibilidad de b.1) un gobierno extremoderechista de coalición, o incluso b.2) enviar a paseo a la líder local del PP y b.3) ir a elecciones. Ni Vox ni PP pueden verbalizar un futuro claro, pues los futuros claros, en este momento, son aterradores, salvo que tengan ovnis. Por lo mismo, no pueden verbalizar sus pulsiones y sus planes. Es muy posible, por todo ello, que tras las elecciones en Castilla y León y las de Andalucía, Vox –y con él, PP– ensaye también otras coreografías. Todas ellas contrarias a lo diáfano y futurible. Cuanto más retrasen el futuro, mejor para ellos.
El problema de la vivienda puede llevarse por el desagüe al neoliberalismo con rostro humano
El problema de la vivienda puede llevarse por el desagüe al neoliberalismo con rostro humano
9- El accidente del AVE truncó un notición gubernamental que ha intentado existir, sin mucho éxito, esta semana. Se trata de la creación de un fondo soberano, que va y se llama España Crece. El hecho de que esta noticia no haya triunfado, habla de un fallo comunicativo del Gobierno. O de un fallo de fondo en ese fondo. Recordemos, hermanos, que un fondo soberano es un vehículo de inversión propiedad de un Estado, que administra un pastizal con objetivos a largo plazo: ahorrar, ganar más pasta, garantizar estabilidad. Los más famosos, legendarios, son el fondo de Noruega –entre 1,5 y 1,7 billones $; se dice rápido–, el de Abu Dabi –1 billón $– o los de Singapur –más de 1 billón $–. El español tiene otro importe –confuso; por lo que he podido extraer de varias fuentes, son 10.500 millones, que una vez se les pone brilli-brilli y, glups, participación privada, repercutirían en 120.000; es decir, vete a saber su importe efectivo y real–. El español, además, tiene otro objetivo. No es crear riqueza, ahorro, fondos. Sino crear vivienda social. Es decir, riqueza social. O –y aquí empiezan las dudas– no. España carece de experiencia –y, por ello, de moralidad y ética públicas– en la creación de vivienda pública. Por lo que el fondo –a pesar de su cantidad, nada despreciable– puede repercutir –vía dinámicas neoliberales; no hay otras en la plaza; ni tan solo en el neoliberalismo con rostro humano– antes en la riqueza de las constructoras que en la accesibilidad a la vivienda. Detalle: los créditos que, con ese fondo administrado por el ICO, se entreguen a las constructoras, tendrán una quita automática del 30%, para que, si esa es su voluntad, los constructores puedan vender pisos hasta un 30% más baratos. Lo que, me temo, es mucha voluntad, y presagia una eclosión del pelotazo, antes que de lo público. El problema de la vivienda –junto con el de los transportes, que no es otra cosa que el mantenimiento de infraestructuras y de servicios, tras más de cuatro décadas de neoliberalismo, como lo son la sanidad y la educación– puede llevarse por el desagüe al neoliberalismo con rostro humano. La extrema derecha está a salvo de todo ello. También ofrece riqueza a las empresas, si bien sin tanto papeleo. Y, a todos los demás, orgullo nacional, esa cosa que no te da casa, pero que te permite quemar la casa de quien es más oscuro.
10- Se ha iniciado el proceso del proceso del proceso para un proceso de desdramatización de las izquierdas a la izquierda del Río Pecos, en un acto realizado en MAD, protagonizado por Rufián y Delgado. Problemas: a) MAD es el problema. Es b) el centro del Estado –de un Estado diseñado para un centro desde el XIX–, pero no de la sociedad que, como un donut, carece de centro. A modo de ejemplo: el marronazo Podemos vs. todos los demás –nadie nombra la bicha en el problema de la absoluta descoordinación de las izquierdas; la bicha es Podemos: un partido de Guerra Cultural, esa disciplina creada por el extrarradio del Partido Republicano USA, reedificada, por aquí abajo, en, zas, plena izquierda– es un problema local de un partido MAD. Fuera de MAD, ese pequeño partido MAD no existe o, todo lo contrario, carece de mal rollo, es uno más de la familia. Es más, c) lo que ocurre en MAD suele no ocurrir fuera de MAD. Por eso mismo, ni Rufián, ni Delgado, ni los Pocholos, existen, en su rotundidad, fuera de MAD. El acto, por todo ello, fue d) un acto MAD, antes que un acto para canalizar el problemón de las izquierdas. En primer lugar, por todo ello, fue un acto en el que dos candidatos de dos partidos diferentes se propusieron para encabezar las listas de sus partidos en o para MAD. Lo que dijo Rufián, lo que pueda decir Rufián, ese político que dice en MAD para el biotopo MAD, importa una higa a ERC, que tan solo quiere de Rufián la garantía de no facilitar la vida a otras izquierdas cat. Lo que diga Delgado tan solo tiene una dimensión, objeto y propósito MAD, me temo, a su vez. Estamos aún lejos del Evento unificador y desproblematizador de las izquierdas. En pocas horas, Sumar presenta su post-Sumar. Veremos si estamos más cerca del Evento. Para saberlo, les paso una definición del Evento, tal y como lo depuró, en su laboratorio, el añorado Jaime Miquel.
11- El evento no es marketing. Es, simplemente, una lista con un hecho biológico –una o varias personas vamos; imprevistas, incuestionables– que suponga un giro magnético, vital e intelectual colectivo. Y que –y he aquí el doble salto mortal– obligue hasta a Podemos a votar a ese Evento. La función del Evento es, simplemente, evitar la involución política. Se dice rápido.
