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“Con el mundo del deseo no cabe negociar”

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18.09.2026

Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948) revisita algunos de los mitos helénicos más fascinantes (Pasifae, Eurídice, Atalanta o Helena) para contarlos desde el ángulo de las mujeres próximas a los héroes, o de los personajes secundarios que asistieron a la épica. Con el movimiento de los amantes como eje narrativo, el vallisoletano reivindica el misterio, el deseo, y lo sagrado en su nuevo libro, Un paraíso de escombros (Galaxia Gutenberg).

Su libro propone una bellísima recreación de algunos mitos clásicos. Dos preguntas en una: ¿nos hemos vuelto más descreídos? ¿Se ha agotado el tiempo del prodigio?

Espero que no, la literatura y la poesía tienen como función última hacernos ver que ese tiempo no se ha agotado porque ese tiempo es el tiempo de la vida, sin más. Renunciar a él es renunciar a vivir, con intensidad, con riesgo incluso. Precisamente, este mundo de los mitos con sus historias reivindica la existencia de lo prodigioso, de aquellos sucesos que la razón no termina de entender, y menos en una época como la nuestra, ceñida a lo útil, a lo que se puede ver y tocar, que ha perdido un poco la conexión con estas historias extrañas, que amplían el territorio de nuestra vida. Este tipo de historias siguen sucediendo en la poesía, y las visitan los locos, los niños, los poetas, los amantes… quienes viven en los márgenes de lo real. A la vez son necesarias porque nos traen noticias de esos otros mundos. Como los sueños, como el deseo, nos hablan de aquello que constituye la esencia de nuestra vida.

Uno de los aciertos más estimulantes de este libro es que está narrado por personajes secundarios, o por las mujeres próximas a los protagonistas: Nausicaa nos habla de Orfeo; Penélope y Briseida nos hablan sobre Odiseo, el hermano pequeño nos revela los amores de Leda y el cisne… Cuando se narra, ¿es más importante lo que se cuenta o la mirada sobre lo contado?

La mirada es muy importante. Lo que se narra no tiene un valor en sí mismo, se narra desde alguien, desde una mirada. De lo más importante a la hora de contar una historia (y más si, como en este caso, son historias conocidas), es el trabajo que hay que hacer para decidir desde dónde contarla para que se transforme en otra historia, y a la vez que hable de nuestro presente. La elección del lugar es importantísima, al tiempo que facilita la tarea al escritor. Si vas a contar algo que muchos conocen, tienes que hacerlo de otro modo, de una manera que tenga que ver contigo, con tu propia........

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