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Las ‘albañilas villeras’ que combaten la desigualdad en Argentina

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friday

Es martes, y eso significa que Sheila tiene que levantarse temprano para tener tiempo de vestir a su hijo pequeño antes de salir de casa. Desayuna, se pone el mono rojo de obra y se apresura a caminar por los estrechos pasillos del barrio. Para esta joven de 32 años, guiarse por el laberinto de ladrillos y cables que es la Villa 21-24, en el centro de Buenos Aires, sería imposible si no llevara media vida viviendo en ella. Al fondo de uno de los pasadizos se escucha el sonido de varias mujeres. Son el resto de sus compañeras, que han llegado pronto y están compartiendo un mate antes de empezar la jornada. Tras unos minutos para ponerse al día, comienzan la reunión con la capataza. Hoy toca picar la pared de un baño lleno de humedades para instalar una ducha y un inodoro. Es una de las cerca de 60 viviendas que solo el año pasado esta cuadrilla de obreras reconstruyeron para vecinos de la villa que no podían pagarlo. 

Para Sheila y el resto de compañeras, apuntarse al proyecto ‘Albañilas’ que comenzó la Fundación Temas hace ya cinco años era una forma de adquirir la formación necesaria para arreglar sus propias casas, pero ha acabado enseñándoles una profesión y, sobre todo, las intimidades de su propia ciudad. Pese a estar en pleno centro de la capital argentina, este barrio popular, considerado el más grande del país, vive de espaldas al resto de Buenos Aires. Los prejuicios sobre esta villa, que alberga en torno a 80.000 personas, empiezan desde el momento en el que se intenta llegar a ella. Al mostrar la dirección no es extraño que un taxista se niegue a hacer el viaje. Y son pocos los autobuses que cubren la ruta. Como explica Edith, obrera en la villa, este barrio “está marcado como una zona roja”. “Es injusto, porque este es un lugar de gente trabajadora y la inseguridad que hay no es diferente a la de otros sitios de la ciudad”, afirma esta mujer de 44 años que vive en una pequeña vivienda junto a cuatro de sus cinco hijos.

El 74 % de los hogares tienen filtraciones en los techos; el 88 % no tienen acceso al agua segura y el 93 % sufren de riesgo eléctrico 

El 74 % de los hogares tienen filtraciones en los techos; el 88 % no tienen acceso al agua segura y el 93 % sufren de riesgo eléctrico 

Estos lugares son conocidos como ‘villas miseria’ por la precaria situación de servicios básicos con los que cuentan. Según el último estudio de La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), la Fundación Temas y el Observatorio Villero de La Poderosa, el 74% de las familias de la Villa 21-24 tienen filtraciones en los techos; el 88 % de los hogares no tienen acceso al agua segura; el 93 % de las viviendas sufren de riesgo eléctrico que en ocasiones termina en incendio; y casi el 60 % no cuentan con baños completos, es decir, que viven sin inodoro por el que corra agua, lavamanos o ducha. “Cuando empecé a visitar las casas que arreglábamos me sorprendieron las condiciones de vulnerabilidad de algunos de mis propios vecinos,........

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