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El periodismo nicaragüense en el exilio: precariedad, silencios y resistencia

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12.02.2026

Más de 300 periodistas nicaragüenses han salido del país desde abril de 2018. La marcha, en la mayoría de los casos, ha sido una huida apresurada, por caminos secundarios y con pocas pertenencias, dejando atrás sus bienes, incluidas viviendas, que luego le han sido arrebatados de diferentes maneras. Imagen: José Mendieta / IPS

SAN JOSÉ – El periodismo independiente de Nicaragua atraviesa una etapa de deterioro sostenido marcada por la reducción del financiamiento internacional, la precariedad laboral en el exilio, el endurecimiento del control estatal sobre la información y un clima de miedo que empuja a muchos periodistas a abandonar la profesión o a ejercerla en silencio.

Informes recientes de especialistas, organizaciones gremiales y centros de monitoreo coinciden en que, para peor, las condiciones no se aventuran mejores para  2026.

El periodista y catedrático de Comunicación Social Alfonso Malespín considera que la crisis actual es el resultado de una combinación de factores económicos y políticos que han debilitado el ecosistema de medios surgido tras la crisis sociopolítica estallada en 2018 en Nicaragua.

Según Malespín, desde ese año los medios nativos digitales se convirtieron en una alternativa para sostener el periodismo independiente después del cierre, confiscación o asfixia económica de numerosas redacciones dentro del país centroamericano de 7,1 millones de habitantes.

Sin embargo, ese modelo dependía en gran medida de la cooperación internacional y comenzó a resentirse cuando, a partir de 2025, se redujeron o cancelaron varios programas de financiamiento, comenzando por los de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

“El cambio de prioridades de los gobiernos europeos y el estadounidense ha impactado notablemente la sostenibilidad de los medios nicaragüenses en el exilio”, afirmó Malespín en entrevista con IPS.

De acuerdo con su análisis, la primera reacción de muchas redacciones fue reducir costos. Eso implicó disminuir el número de investigaciones en profundidad, recortar personal, reducir salarios y bajar la frecuencia de publicaciones.

Malespín sostiene que este proceso no solo ha precarizado el trabajo periodístico, sino que también ha debilitado la capacidad investigativa. Explica que se han perdido redes de fuentes dentro de Nicaragua y que la agenda informativa se ha reducido, al igual que la diversidad de formatos periodísticos.

El académico también advierte que varios medios han intentado explorar nuevos modelos de sostenibilidad, pero hasta ahora los resultados han sido modestos y algunos proyectos han desaparecido.

De 42 medios digitales surgidos después de 2018, actualmente sobrevive menos de la mitad. Se podía acceder a ellos hasta que en 2024 Instituto de Telecomunicaciones y Correos anuló los dominios os que operaban dentro del país, mientras que otros establecidos fuera del país no resistieron las estrecheces económicas.

Malespín también atribuye parte de la incertidumbre actual al contexto político regional.

Señala que Costa Rica, que durante años fue el principal refugio de periodistas nicaragüenses, muestra señales de desgaste como país de acogida........

© Crónica Viva