Indignante lucha por fichas de atención en salud
Conseguir una ficha de atención en los servicios de salud de Sucre, capital constitucional de Bolivia, no siempre es el inicio del alivio de una dolencia, sino el comienzo de otros contratiempos. Al entrar a un consultorio, el asegurado en la CNS ya tuvo que enfrentar una serie de escenas que se han vuelto tristemente habituales, desde el hecho de salir de casa de noche o de madrugada, al margen del gasto que significa en transporte, soportar frío, lluvia, incomodidad y cansancio; perder horas de sueño, dejar de trabajar o mandar a familiares a hacer fila “por si acaso” y en condiciones infrahumanas, a la intemperie en afueras de la infraestructura del sistema de salud pública de segundo y tercer nivel, principalmente. Y, aun después de ese sacrificio, muchas veces llega la noticia más inclemente: “ya no hay fichas”. Entonces, lo que queda es intentar una y otra vez…
Lo que debería ser un mecanismo de orden administrativo termina constituyéndose en una barrera de acceso a la salud: es una experiencia indignante de lucha por conseguir una ficha de atención médica, de indignidad que golpea a personas enfermas. Pese a aportar sagradamente al sistema, los pacientes deben disputar un cupo como si la atención médica fuera un favor y no un derecho fundamental, soportando el mal genio y el maltrato de algún personal que no falta en las instituciones públicas.
Esta situación no puede reducirse a una anécdota ni a un “problema de siempre”. Cuando un........
