Culto a la autoridad
En estos tiempos de desvalores y escasa ética en la función pública, una autoridad no adquiere legitimidad moral solo por su cargo. No está por encima de nadie; el ciudadano ocupa un sitial igualitario en esa relación. Para ganarse el respeto de la población, debe merecerlo con hechos concretos, no con palabras vacías ni artificios mediáticos que pervierten la sana convivencia social.
Este culto reverencial a la autoridad es un lastre cultural heredado de la colonia, profundizado por el proceso educativo republicano. Ha calado hondo en el comportamiento colectivo, domesticando a los gobernados y sometiéndolos a un avasallaje persistente. No se trata de fomentar irreverencia irracional, sino de aclarar roles, la........
