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Las dos orillas | El balance de la infamia

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12.07.2026

Las dos orillas | El balance de la infamia

Cómo las economías globales financiaron y se enriquecieron con la esclavitud

Por Armando Carrieri Hernández 

12/07/2026.- Cuando pensamos en la esclavitud, tenemos la imagen de barcos negreros, cadenas, plantaciones de algodón y una profunda violencia física. Esta visión, indudablemente correcta y necesaria, aborda el fenómeno desde una dimensión moral, humana y social. Pero para comprender la verdadera dimensión y la longevidad del sistema esclavista, existe una mirada complementaria que a menudo se obvia: la de la ingeniería financiera.

Lejos de ser una perversión marginal del capitalismo temprano, el sistema esclavista fue uno de los motores económicos más sofisticados, lucrativos y planificados de la historia moderna. Analizarlo a través de los conceptos de la contabilidad y las finanzas contemporáneas no le resta horror; al contrario, desnuda la fría y sistemática crueldad con la que sociedades enteras convirtieron la vida humana en un renglón de su libro de cuentas.

El ser humano como motor financiero

En la economía actual, existe una distinción técnica fundamental entre lo que se concibe como "propiedad" y lo que se define como un "activo de capital". Si una persona compra un carro para su uso personal, ese vehículo es una propiedad de consumo. Por el contrario, si ese mismo automóvil se utiliza para generar rendimientos económicos diarios —plataformas digitales de taxis, delivery o "rent-a-car"— y multiplicar los ingresos de su dueño, pasa a convertirse en un activo de capital.

Bajo este esquema financiero operó el sistema esclavista global y las plantaciones americanas fueron el escenario de su aplicación más cruda. Los hombres y mujeres capturados no eran solo mercancías estáticas; eran activos de alto rendimiento. En los libros de contabilidad que aún se conservan de la época colonial en los valles de Aragua o Barlovento en Venezuela, así como en las plantaciones de Virginia, se puede observar cómo los contadores realizaban inventarios anuales obligatorios. Al llegar una persona, se evaluaba su salud y edad para estimar su valor en pesos venezolanos o dólares.

Si aprendía un oficio como la carpintería, su valor como "activo" subía en los libros porque generaba más rendimiento. Al contrario, si envejecía o enfermaba, se registraba una "pérdida por depreciación".........

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