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8M: feminismos, DD. HH. y la dignidad de las mujeres frente a las tradiciones que las subordinan

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08.03.2026

En el marco de un nuevo Día Internacional de la Mujer la autora de esta columna analiza la relación entre relativismo cultural, religión y derechos humanos, y sostiene que “el feminismo del siglo XXI enfrenta, por tanto, un desafío complejo, sostener una defensa firme de los derechos universales sin caer en simplificaciones culturales ni en silencios cómplices, por tanto, la solidaridad internacional y sororidad con las mujeres que luchan contra regímenes patriarcales no puede ser selectiva ni condicionada por agendas partidistas”.

Cada año, en el marco del Día Internacional de la Mujer, las discusiones sobre los derechos de las mujeres vuelven a situarse en el centro del debate público. El 8 de marzo es una conmemoración política que recuerda las luchas históricas de las mujeres por la igualdad, la dignidad y la libertad. En este contexto, uno de los debates más complejos que enfrentan hoy los feminismos tiene que ver con la relación entre relativismo cultural, religión y derechos humanos. En particular, surge una pregunta urgente: ¿cómo posicionarse frente a prácticas que, en nombre de la tradición o del credo religioso, reproducen formas de subordinación y violencia contra las mujeres?

El feminismo, en su dimensión ética y política tiene un imperativo, no puede relativizar prácticas que constituyen vulneraciones evidentes a los derechos humanos de niñas y mujeres. El matrimonio infantil, por ejemplo, no puede ser interpretado como una expresión cultural legítima cuando implica la unión forzada de niñas de 9, 8 o incluso 6 años con hombres adultos. En términos jurídicos y éticos, se trata de violencia sexual institucionalizada y de una forma de explotación que priva a las niñas de su infancia, su educación y su autonomía. La evidencia internacional muestra que estos matrimonios suelen estar asociados a transacciones económicas entre familias, lo que transforma a las niñas en objetos de intercambio dentro de estructuras patriarcales profundamente arraigadas.

El problema no es la fe religiosa en sí misma, puesto que las religiones, en sus múltiples expresiones, forman parte de la diversidad cultural de la humanidad y........

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