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No más elecciones

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30.07.2026

El autor de esta columna sostiene que el anuncio de Daniel Ortega de eliminar definitivamente las elecciones en Nicaragua no inaugura una nueva etapa, sino que formaliza un proceso de concentración absoluta del poder que lleva dos décadas desarrollándose ante la pasividad de buena parte de la comunidad internacional.

Imagen de portada: foto de archivo de Daniel Ortega, en su visita a Chile en 2013 (Pablo Ovalle / Agencia Uno)

Daniel Ortega ha anunciado que no habrá más elecciones en Nicaragua. Lo ha hecho amparado en una escenografía norcoreana, con miles de militantes sentados en bloques en la plaza, vestidos con la misma camiseta. 

Se necesita una declaración así de contundente para que la opinión pública internacional, y algunas cancillerías, recuerden que Nicaragua existe, tan olvidada como está la satrapía que subió al poder en el año 2006, con las intenciones de no apearse más. Desde entonces ha dejado de haber elecciones, sin que medie una declaración tan rotunda y descarada como la que Ortega ha soltado en la plaza.

Para los olvidadizos, hay que recordar que Ortega se ha enquistado en el poder mediante fraudes electorales, y la última vez, encarcelando a todos los candidatos presidenciales y luego mandándolos al exilio y quitándoles la nacionalidad, junto con centenares de nicaragüenses más. Todos los periodistas independientes, además, se hallan en el destierro. En Nicaragua ha dejado de haber........

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