El Brasil que Lula tendrá que negociar
El autor de esta columna sostiene que la victoria de Lula no resuelve la división de Brasil: con un Congreso donde el PL tiene la mayor bancada y un rival que desconoce el resultado, cada acuerdo, desde el comercio con China y Estados Unidos hasta la relación con Chile, tendrá que negociarse. Concluye que «el próximo mandato dependerá de acuerdos parlamentarios, compromisos comerciales y proyectos cuyo valor pueda defenderse dentro de Brasil (…) Ganar le entrega el mandato; construir las condiciones para ejercerlo será el trabajo de cada día».
Imagen de portada: Paulo Pinto / Agencia Brasil
Los brasileños volvieron a elegir a Lula y dejaron la mayor bancada de la Cámara en manos del partido de su adversario. Según el Tribunal Superior Electoral, Lula obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79 % de los sufragios válidos, frente a los 59.826.041 de Flávio Bolsonaro, un 48,21 %. Su cuarta victoria llega acompañada de una dificultad adicional: el candidato derrotado anunció que desconocía el resultado y que buscaría anular la elección.
La negociación comienza, por tanto, en un terreno más complejo que la distribución de escaños. Lula deberá construir mayorías mientras enfrenta un cuestionamiento a la legitimidad de su mandato. La necesidad de alcanzar acuerdos permanece; la disposición de sus adversarios a hacerlo tendrá que demostrarse. De esa relación dependerá también cuánto de su agenda internacional consigue transformar en decisiones sostenibles.
LA DIVISIÓN TIENE REPRESENTANTES
La abstención descendió del 21,08 % de la primera vuelta a alrededor del 19,2 % en el balotaje, según el TSE. Hubo una mayor participación, pero sería precipitado confundirla con un respaldo uniforme al programa presidencial. Conservar prestaciones sociales, apoyar a Lula o impedir el regreso bolsonarista pueden conducir al mismo voto. Después comienzan las diferencias sobre lo que corresponde hacer con ese voto.
Antes de la elección, el 78 % percibía un país polarizado, según Datafolha. Otro sondeo, realizado entre el 20 y el 22 de octubre, registraba un 49 % de aprobación personal del presidente y un 48 % de desaprobación. Son mediciones diferentes, pero ambas desaconsejan interpretar la victoria como una reconciliación nacional.
El PL tendrá 121 diputados frente a los 88 de la federación PT-PCdoB-PV y contará con 28 senadores. Su fortaleza parlamentaria sobrevive a la derrota presidencial. Lula deberá negociar con fuerzas capaces de modificar proyectos, condicionar presupuestos y disputar la conducción del Congreso.
Flávio cuestionó la decisión judicial que extendió........
