Caso Quemados: un homenaje personal a Rodrigo Rojas de Negri
Hoy es un día para recordar a Rodrigo y a Carmen Gloria, y las atrocidades que sufrieron a manos del régimen de Pinochet. Pero, en este aniversario, el crimen debe entenderse como un terrible recordatorio de lo que sucede cuando un país se sumerge en la tiranía. Quienes siguen blanqueando la dictadura de Pinochet para obtener beneficios políticos deberían aprovechar este aniversario para visitar la tumba de mi joven amigo Rodrigo Rojas, en el Cementerio Nacional. Desde allí, Rodrigo y las numerosas víctimas de la dictadura de Pinochet que lo rodean siguen hablándonos a todos los chilenos sobre los horrores del pasado y las posibilidades para el futuro.
Créditos imagen de portada: Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
Han pasado 40 largos años desde que mi joven amigo Rodrigo Rojas y Carmen Quintana fueron quemados vivos y arrojados a una zanja por las despiadadas fuerzas militares del general Augusto Pinochet. Carmen sobrevivió milagrosamente a sus horribles heridas, pero dentro de unos días conmemoraremos el doloroso aniversario de la muerte de Rodrigo, quien falleció apenas a los diecinueve años.
Conocía a Rodrigo y a su familia, y pasé bastante tiempo con él mientras crecía en Washington D.C. Tenía apenas 12 años cuando lo conocí. Su madre, Verónica de Negri, era una figura importante en la comunidad chilena en el exilio en esa ciudad. La veíamos frecuentemente a ella y a sus hijos, Rodrigo y Pablito, en eventos de solidaridad, conciertos de Inti-Illimani y foros educativos. Había ocasiones en las que Verónica estaba ocupada y yo iba a recoger a Rodrigo al colegio. En una ocasión, Rodrigo organizó que yo fuera a hablar a su clase de educación cívica en la Preparatoria Woodrow Wilson sobre el papel de Estados Unidos en el golpe de Estado chileno, y las atrocidades contra los derechos humanos cometidos por el régimen de........
