El humo que no vemos: lo que la ciencia sabe sobre la leña y la salud de las próximas generaciones
Mientras cada invierno las ciudades del sur enfrentan episodios críticos de contaminación, la ciencia comienza a revelar un costo mucho más profundo que las enfermedades respiratorias: el humo de la leña podría estar condicionando, silenciosamente, la salud y el desarrollo de las futuras generaciones. El autor de esta columna sostiene que «la regulación sobre uso de leña húmeda todavía no se implementa de manera plena, en parte porque este combustible es parte de la identidad cultural y económica de muchas comunidades del sur. Es una tensión legítima, y no se resuelve solo con prohibiciones ni con recomendaciones de mascarilla en días de preemergencia. Se resuelve con recambio efectivo de calefactores, con acceso a leña certificada y seca a precios competitivos, con aislación térmica de las viviendas, y con una comprensión pública -no solo experta- de que el costo de este contaminante no se mide únicamente en índices de calidad del aire, sino en la biología de quienes hoy están gestando, naciendo o aprendiendo en las ciudades más afectadas del país».
Imagen de portada: preemergencia ambiental en Osorno, durante mayo (Alexis Carvajal / Agencia Uno)
Esta semana, mientras Osorno amanecía bajo Emergencia Ambiental y Coyhaique registraba niveles de material particulado fino (PM2.5) que triplicaban el umbral de preemergencia, la escena se repitió con la puntualidad de un ritual invernal: prohibición de humos visibles, suspensión de actividad física escolar, recomendaciones de mascarilla para adultos mayores y embarazadas. Es una fotografía que el sur de Chile conoce bien desde hace más de una década, y que cada año reaparece con la primera ola de frío. Lo que rara vez se discute con el mismo nivel........
