Chile discute dónde poner los recursos educativos, pero no qué experiencias financia
La autora de esta columna destaca la importancia del juego en el proceso educativo, algo que, según indica, no es considerado cuando se proyectan inversiones en el área. Sostiene que «ampliar la cobertura de la educación inicial constituye un avance necesario, pero insuficiente si no va acompañado de una reflexión profunda sobre la calidad de las interacciones pedagógicas, la formación de los educadores y las condiciones que permiten desplegar el potencial del juego como experiencia formativa».
Imagen de portada: David Von Blohn / Agencia Uno
Cuando se discuten las prioridades en materia educativa, uno de los debates más recurrentes gira en torno a dónde concentrar los recursos públicos. En Chile, la educación superior suele ocupar el centro de esta discusión, tanto por su visibilidad social como por su relación directa con el empleo, la productividad y la movilidad económica. Sin embargo, la evidencia acumulada durante las últimas décadas sugiere que el período de mayor impacto para el desarrollo humano no es la adultez temprana, sino los primeros años de vida.
James Heckman, Premio Nobel de Economía en el 2000, ha demostrado que el retorno social de la inversión educativa disminuye progresivamente a medida que aumenta la edad. Invertir en la primera infancia no solo resulta más eficiente desde el punto de vista económico, sino que también genera efectos más amplios y duraderos en el bienestar individual y social. Esto no implica restar valor a la educación superior, sino reconocer que las oportunidades que allí se despliegan dependen en gran medida de condiciones de desarrollo que se configuran mucho antes.
Durante los primeros años de vida, el cerebro humano experimenta su mayor período de plasticidad. Las........
