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El mundo en llamas y España sin su campeón nacional de la defensa

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21.03.2026

Este artículo forma parte de la newsletter semanal La selección del director de Cinco Días. Puede apuntarse en este enlace.

Tenemos el mundo en llamas, Europa se ve empujada a acelerar con el rearme y España se enreda en torno al único plan que estaba a la vista para reforzar su industria de defensa. El contexto geopolítico, o mejor dicho el caos global, carga de razones a los que advierten de la urgencia de construir capacidades militares europeas. ¿Cómo se hace eso? Con una industria militar propia. Porque la otra opción sería lamentable: destinar el aumento del gasto militar, comprometido bajo presión de Donald Trump, a comprar materiales a EE UU. No resultaría aceptable cuando el mismo Trump desprecia a sus históricos aliados, pone en cuestión la protección de Europa en la OTAN, agrava todos los conflictos mundiales sin contar con nadie y señala con el dedo a quien, como España, evita comprometerse a disparar el gasto en defensa al 5% del PIB, desde el 2% actual, en diez años.

Gaste el 2% o el 5%, España necesita una industria de defensa robusta, y llega muy tarde a una tarea ya resuelta por los grandes países europeos. Alemania cuenta con Rheinmetall; Italia, con Leonardo; Francia, con Thales; el Reino Unido, con BAE Systems. Solo en el campo de la aviación se cuenta con un gigante transeuropeo: Airbus, que debería ser un ejemplo para otros sectores, pero ha quedado como una sonora excepción.

¿Y España? El Estado está presente en Airbus, que tiene fábricas en España; el naval está cubierto con Navantia y lo que falta es un gran proveedor para el Ejército de Tierra. La empresa de armamento con más solera, Santa Bárbara, fue vendida a la estadounidense General Dynamics en plena ola privatizadora de Aznar en 2001. Y para colmo a un precio de amigo: cinco millones de euros. La operación resultó ruinosa: el Tribunal de Cuentas calculó el agujero para el Estado en 200 millones. Santa Bárbara ha quedado ahora excluida de los contratos más importantes del Ministerio de Defensa porque este, como es comprensible, busca prioritariamente proveedores europeos, españoles si es posible.

‌Así que solo queda Indra, que no era una empresa de defensa hasta hace muy poco, sino una........

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