Alemania teme un nuevo 2015 y Merz, convertirse en Papá Merz
La próxima ola migratoria y de refugiados mira de nuevo hacia Europa. Pero Friedrich Merz no quiere ser papá Merz (como Angela Merkel fue denominada mamá Merkel por los refugiados y la prensa en 2015, año en el que su país acogió a 1,1 millones de ellos). Alemania será el primer destino de los movimientos migratorios resultantes de la guerra en ...
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Oriente Próximo. Berlín teme un nuevo 2015, año en el que el flujo migratorio masivo procedente de Siria marcó un cambio sociopolítico trascendental (ascenso de la ultraderecha, debilitamiento de los partidos clásicos y fuerte polarización política y social).
La Comisión Europea advierte del creciente riesgo de que se repita una crisis humanitaria, ahora en Irán y sus países vecinos. Naciones Unidas compara la situación actual con la del inicio de la guerra en Ucrania en 2022, cuando en pocos días millones de personas abandonaron su país. Alemania acoge ya a 3,4 millones de refugiados: 712.000 de Siria, más de un millón de Ucrania y 319.000 iraníes.
Las jefas de Gobierno italiana y danesa, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen, han declarado que una nueva ola masiva de refugiados “no solo sería una catástrofe humanitaria para la población afectada, sino que supondría un riesgo para el consenso y la solidaridad de la UE”. El canciller Merz ya ha advertido de que impedirá un flujo migratorio incontrolado desde Irán. Y el jefe del grupo parlamentario democristiano, Jens Spahn, ha asegurado que “no habrá un nuevo 2015”.
La crisis de refugiados de aquel otoño llevó a la canciller Merkel a acoger a cientos de miles de extranjeros. Bajo el lema “Nosotros podemos”, su gesto solidario desencadenó una división sociopolítica con rotundas consecuencias para el escenario político actual. Las tensiones internas ante la cuestión migratoria fracturan la Alemania actual.
En Irán se registran ya tres millones de personas desplazadas dentro del propio país. En Líbano, un millón. El historiador Jochen Oltmer, de la Universidad de Osnabrück, apunta que la presión para abandonar Irán es inferior a la registrada en Siria en 2015 porque ahora no se trata de una guerra civil. Sin embargo, Naika Foroutan, investigadora y directora del Centro de Investigación de Integración y Migración (DeZIM), de Berlín, opina que se observa una evolución migratoria típica. Primero, la población se desplaza por su propio país; y luego emigra, sobre todo si se prolonga la guerra y se produce una crisis humanitaria. “La falta de perspectivas es un factor decisivo”, señala. “Todavía mucha gente espera que caiga el régimen de los mulás. Por eso se queda. Pero, cuanto más dure la guerra, más dudas habrá y más presión para salir del país”. Y, si se registrara un acuerdo para finalizar el conflicto y permaneciera el régimen, la tensión aumentaría todavía más. “La estabilización del régimen teocrático actual llevará a una huida masiva”. El temor a la represión desencadenaría el éxodo.
A Alemania, como destino preferido por la población de Irán y la República Libanesa, le siguen Gran Bretaña, Turquía, Francia y Australia. Según un estudio realizado por la Rockwool Foundation de Berlín, en la próxima oleada migratoria Alemania sería el país preferido por los refugiados procedentes de Irán. El 28% de la población cita este país como destino más probable, seguido por Canadá (13%), Turquía (10%), Gran Bretaña (6%) y Francia (6%). Los libaneses prefieren Canadá (16%), Alemania (14%), Australia (11%), Francia (9%) y EE UU (8%).
El estudio de la fundación Rockwool se fundamenta en datos del informe anual Gallup World Poll y confirma los movimientos reales registrados en 2025 procedentes de Irán y Líbano. Hasta finales del pasado año, el 29% de los refugiados de Irán vivían en Alemania, seguida de Gran Bretaña, Canadá y Austria. Similar es la situación de los libaneses, que en primer lugar optaron por Alemania (34%), seguida de Canadá, Dinamarca y Francia.
El criterio más poderoso para decidir a dónde huir es la posibilidad de entrar en una red ya establecida de refugiados del mismo origen geográfico y formar una comunidad en el país de destino. Para los emigrantes es importante disponer de esos grupos en la diáspora porque “así disminuyen los riesgos y los costes de la migración”, según Christian Dustmann, director de la fundación berlinesa y coautor del estudio. Por esta razón, la distribución geográfica prevista por los futuros emigrantes coincide con la distribución geográfica ya existente de los grupos de población en el exilio. “En la crisis actual se producirán movimientos de población por los corredores ya existentes”, confirma Tommaso Frattini, coautor del estudio de la RF Berlín. Alemania es, tras EE UU, el país con la mayor diáspora procedente de Irán.
No obstante, la política migratoria europea actual podría obstaculizar las perspectivas expresadas por la población que desea emigrar. Hay una serie de países de difícil acceso por su distancia geográfica, como Canadá, Australia y EE UU. Por eso, lo más probable es que los refugiados orienten sus rutas hacia Europa y, sobre todo, hacia Alemania.
La mayoría de los países vecinos de Irán son inestables o están afectados por los conflictos bélicos en la región, por lo que la huida podría producirse a través de Azerbaiyán o Armenia, Rusia y Ucrania. El comisario de la UE para Emigración, Magnus Brunner, opina que Europa está mejor preparada que hace 10 años para enfrentarse a esta situación. Y cita la cooperación internacional y el sistema digital de emigración, que recoge datos de ciudadanos no europeos en las fronteras. De ahí que Foroutan apunte que, en caso de bloquearse las rutas hacia Europa, los refugiados busquen alternativas hacia India y Malasia, vía Pakistán, o hacia Japón o Corea del Sur, países con baja natalidad.
Por otro lado, según Foroutan, la población que abandona Irán suele ser de clase media, que encaja profesionalmente en países industriales del norte global. Desde ese punto de vista, Alemania estaría interesada en una emigración con ese perfil porque encaja en las necesidades de su mercado laboral. “Irán cuenta con población cualificada y el porcentaje de académicos es elevado en comparación internacional”. Lo confirma el Instituto de Investigación Económica de Colonia: los iraníes están bien integrados en el mercado laboral alemán. El 43,3% de la población iraní en Alemania tiene un perfil académico. Dos de cada tres son trabajadores cualificados. No obstante, la experiencia muestra que la integración es un proceso largo, debido sobre todo al obstáculo que representa el aprendizaje del idioma.
El Instituto de Investigación del Mercado Laboral (IAB) insiste en que Alemania necesitaría un flujo migratorio neto de 400.000 personas más al año (de las que ya entran cada año en el mercado laboral) para estabilizar la economía.
“Mamá Merkel” simboliza la acogida solidaria de cientos de miles de refugiados procedentes sobre todo de Siria. The compassionate mother (la madre compasiva), tal y como la calificó The Guardian en 2015. Pero desde la perspectiva actual adquiere también la connotación crítica de una acogida ilimitada que llevó a Alemania a una polarización que favoreció el ascenso meteórico de la ultraderecha –acompañado de dificultades reales de integración– y la implantación de la restrictiva política de asilo actual.
Lidia Conde Batalla es periodista y analista de la economía alemana
