Trump y su discurso de la Unión: “Humildemente, soy el mejor”
Hillary Clinton abroncaba a su marido por dar discursos larguísimos: en sus memorias, Bill Clinton reconoce que, en algunos discursos del Estado de la Unión se iba por las ramas. El problema de Clinton es que, cuando habla, le vienen a la cabeza demasiadas ideas, datos, argumentos: es una enciclopedia. Clinton no era disciplinado, pero caía muy bien y desbordaba empatía, que Trump no tiene, como pudo verse en su Discurso de la Unión del martes, el más largo de la historia: 108 minutos.
Michelle Obama echaba en cara a Barack que sus discursos eran demasiado sesudos y esto no le permitía enamorar a la audiencia, como sí conseguía Clinton. Obama es disciplinado y con rigor intelectual. Sabía distinguir entre un discurso del Estado de la Unión y un mítin electoral.
Melania Trump no dijo nada a su marido tras el Discurso de la Unión. ¿Para qué decirle algo? El discurso de Trump fue similar a sus intervenciones públicas del último año en temas, forma y fondo. Sus seguidores quieren escuchar ese discurso: otra cosa les hubiera decepcionado.
Trump acudió al Capitolio con una treintena de encuestas que le suspenden en todo: su gestión presidencial, dirección del país, inmigración, política exterior y, lo más preocupante para él y el Partido Republicano, suspende en gestión de la economía, que se supone que es su punto fuerte. La economía es la primera preocupación para la ciudadanía. Melania ni se inmutó cuando Trump se refirió a ella como una “movie-star” (estrella del cine).........
