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La economía de los populismos en Europa (II): propuestas de gasto y recorte contradictorias

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19.09.2026

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La semana pasada se publicó una primera entrega sobre la economía ligada a los populismos, en el que vimos:

Que los gobiernos populistas están el doble de tiempo en el poder que los no populistas

Una vez que un país vota populista, es más probable que vuelva a tener otro gobierno populista

La subida de los precios cotidianos, es decir, la inflación de la cesta de la compra, es uno de los factores que impulsan el voto a partidos populistas

Los populistas tienen un programa de Gobierno, sea de izquierdas o de derechas, que impulsa los precios al alza

Los territorios que han “dejado de importar” son el caldo de cultivo perfecto para el populismo

Aunque hay muchos elementos comunes, y literatura académica que analiza cómo el malestar económico conduce al populismo y cómo este luego impacta en la economía, la agenda programática que presentan es muy diferente según el país y las características culturales del colectivo al que apelan.

“Estos partidos son homogéneos en el diagnóstico, muy heterogéneos en la receta”, dice Andrés Rodríguez-Pose, geógrafo económico en la London School of Economics (LSE) que ha estudiado y documentado ampliamente este fenómeno. Se comparte la arquitectura narrativa de que el problema viene de fuera y la soberanía es la solución. Pero se adapta localmente a las particularidades del país, Eso sí, a medida que estos partidos se acercan al poder, aligeran las promesas económicas caras y verificables y cargan el peso en las culturales, que son más baratas de prometer y mucho más difíciles de falsear.

En muchos casos el hibridaje de corrientes les hace incalificables y aunque practican un “capitalismo de Estado” que les va acercando al modelo chino y al final se convierte en un “capitalismo de amiguetes”, al estilo Donald Trump.

El caso europeo es todavía más diverso, y estas son algunas de sus diferencias:

Aunque se le enmarca en la extrema derecha, el Partido de Marine Le Pen, el Rassemblement National francés, es el más divergente con las otras formaciones en el mismo espectro en Europa. Tras el fiasco del Brexit abandonó la idea de salir del euro o de Europa y se ha centrado en medidas de “gestión”: IVA de la energía al 5,5%, jubilación a los sesenta solo para carreras largas con 40 años cotizados, preferencia nacional en el empleo y en la contratación pública, y un déficit por debajo del 3% en 2030.

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