IA y ‘hedofascismo’: ¿fin de la fe?
La encíclica Magnifica humanitas, cuyo subtítulo es Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, introduce una advertencia contundente: el mayor riesgo de la IA no es técnico, sino humano y político. Puede percibirse que, entre las fuentes que inspiran sus tesis, León XIV no es ajeno a Freud y a Lacan. A partir de ahí construye un diagnóstico que busca hacer inteligibles los problemas de nuestro tiempo mediante una crítica de la ideología del deseo desenfrenado, promoviendo una sublevación frente a un régimen que consagra el goce absoluto: el disfrute sin trabas, la aspiración a una vida sin obstáculos ni responsabilidades hacia el prójimo o el medioambiente. Una lógica inflacionaria apartada de la dimensión ética y espiritual para concentrarse en el exceso, ya sea en la búsqueda de estatus apoyada en la mercantilización del cuerpo y un consumo banal, o en la intensificación de un productivismo ajeno a criterios morales, reforzado por suplementos, como la testosterona, que exaltan el dominio masculinizado. Esta fórmula de sostén del yo se ha impuesto casi sin resistencia, impulsada por mecanismos técnicos cada vez más sofisticados y seductores que encuentran en la IA su significante dominante.
El filósofo Thijs Lijster propone el neologismo hedofascismo como un espejo de este mismo proceso histórico. En su propuesta, combina el fascismo (significante amo) y el hedonismo (significante esclavo) para expresar una forma de gozar de un autoritarismo simbolizado como el emblema de la reivindicación del disfrute total. Desde una perspectiva política, el cambio social que se demanda bajo su semblante es el derecho a vivir como a uno le plazca, sin restricciones, incluso a costa de la integridad física de otros. Por consiguiente, la respuesta elegida para suprimir los avances en igualdad, diversidad o sostenibilidad queda sustanciada en la tradicional restauración de un orden previo, apuntalado con las credenciales del patriarcado y del supremacismo blanco. Adicionalmente, la libertad........
