El consignatario de La Isleta: de la platanera al pesquero ruso
Rafael Muñoz Abad
31/05/2026 a las 06:20h.Carmelito era el mediano de tres hermanos que heredaron varias fincas de plataneras en Gáldar. El mayor era un bala perdía que quiso ser músico ... ye-ye y se fue al sur a tocar en una orquesta que hacia bolos por los hoteles. Una especie de Alfredo Landa con acento canarión que echaba los trasmallos en las discotecas, y los recogía con alguna sueca enredada en él. El más chico, Prudencio, se mató en un accidente de tráfico volviendo de una verbena en un Seat 124 sport rojo robado.
Eso de madrugar para ir a las fanegadas a doblar el lomo, por muy terrateniente en potencia que fuera a ser el día después de la herencia, chocaba con las visiones portuarias que Carmelito empezó a elucubrar cuando los sábados por la tarde, con una rebeca Lacoste beige y mocasines blancos, iba a la capital a tomar un refresco en el Parque Santa Catalina. Durante sus paseos, observaba los buques que sin cesar entraban y salían del puerto. Y sí ese sábado Las Palmas jugaba en casa, desde la grada del insular que da´pa la marea, prestaba más atención a los barcos, que a los arabescos balompédicos que sobre el césped dibujaba un tal Brindisi.
El cierre de la bisagra marítima del planeta, El Canal de Suez, por los líos interminables entre árabes y judíos y viceversa, hizo florecer el negocio portuario en la capital de Canarias. Los petroleros que salían del Golfo Persico por el Estrecho de Ormuz, el mismo que ahora está cerrado bajo el efecto del miedo, en su interminable derrota hacia el norte de Europa, doblaban el espinazo del Cabo de Buena Esperanza y, si no hacían escala en Ciudad del Cabo, era obligado parar un rato en Las Palmas por provisión y bunker. La Luz era el farol portuario que quedaba a mitad de camino y había mucho barco que aprovisionar, pensaba Carmelito de vuelta a Gáldar en su 600 blanco.
Las Palmas era la ciudad de los bazares y el Made in Japan lo inundaba todo. La burguesía marítima floreció con las cuentas de escala de los buques. Sí, la globalización ya la tuvimos aquí mientras España aún veía la tele en blanco y negro.
Tan pronto heredó las fincas como beneficiario único, pues el ye-ye estaba de gira en Alemania, y Carmelito se calló como una pu…y «pagó» al notario con parte de las propiedades del viejo para dejarlo todo bien amarrado, se fue a ver los locales que se vendían por La Isleta.
Y de nuevo tan pronto [todas] las propiedades estuvieron a su nombre, lo puso todo a la venta. Con lo que sacó, que no fue poco, compró varios locales en El Sebadal y un terreno lleno de rastrojos. Una casa en La CICER, dos furgonetas Toyota, solares pelados en el sur, y hasta para un Mercedes Benz 123 blanco de gasoil le dio. Las perras las llevó al........
