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Un día de playa, unas bolas de arena y el Dilema del Innovador

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27.06.2026

Juan Carlos Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

27/06/2026 a las 06:30h.

Hace poco fui a la playa con mi hija de tres años. Teníamos casi todo el espacio para nosotros, era temprano y aún había poca ... gente. Llevaba menos de cinco minutos en la orilla cuando descubrió que la arena mojada, apretada entre las manos, formaba una especie de bola. No exactamente una bola de nieve, pero lo suficientemente redonda, lo suficientemente densa, como para que algo en ella dijera que eso había que lanzarlo. Y lo lanzó. Con toda la energía de quien no sabe que no debe. El brazo hacia atrás, el cuerpo entero volcado en el impulso, sin cálculo, sin miedo, sin mirar si había alguien cerca. La bola voló más de lo que ella misma esperaba y aterrizó a una distancia que era toda una hazaña. Soltó una carcajada y repitió el proceso. Una vez. Otra. Para ella, el mundo, en ese momento, no tenía límites conocidos. Y como dijo Mark Twain, no sabía que era imposible, así que lo hizo.

A unos veinte metros había un niño de quizás ocho años haciendo exactamente lo mismo. También haciendo bolas de arena, también lanzándolas. Pero había algo completamente distinto en su movimiento. El brazo no llegaba del todo atrás. El cuerpo no se entregaba del todo al impulso. Los ojos, antes de soltar, hacían una pequeña revisión del entorno: ¿hay alguien cerca? ¿me van a reñir? ¿llego demasiado lejos? Las bolas caían mucho más cerca. No porque le faltara fuerza, sino porque algo en él ya había aprendido a contenerse. Sus padres le habían explicado, con razón, que hay que tener cuidado, que ese espacio es de todos, que no se molesta a la gente. El niño se movía dentro de un mapa que otros habían dibujado por él, un mapa que marcaba hasta dónde se podía llegar y hasta dónde no. Mi hija todavía no tenía mapa. Y sus lanzamientos llegaban mucho más lejos.

Estuve un buen rato mirando esa escena sin decir nada, porque me pareció la mejor ilustración que he visto en mucho tiempo de una idea que me parece muy interesante: el Dilema del Innovador.

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