Tu tecnología se parece demasiado a tu empresa
Juan Carlos Fernández
Las Palmas de Gran Canaria
17/08/2026 Actualizado 21/08/2026 - 13:10h.Cuando una empresa lleva muchos años acumulando tecnología es fácil encontrar sistemas que no se comunican, bases de datos duplicadas, aplicaciones que resuelven problemas similares ... y procesos que necesitan trasladar información de un lugar a otro. Con frecuencia atribuimos esta situación a decisiones técnicas tomadas en diferentes momentos, a sistemas heredados o a la dificultad de integrar tecnologías de distintas generaciones. Sin embargo, parte del problema puede estar en un lugar menos evidente: el organigrama.
En 1968, Melvin Conway publicó en la revista Datamation un artículo titulado «How Do Committees Invent?». En él formulaba una observación que acabaría siendo conocida como la ley de Conway: las organizaciones que desarrollan sistemas tecnológicos tienden a crear estructuras que reproducen sus propias formas de comunicación. Dicho de otra manera, nuestra tecnología termina pareciéndose a nuestra empresa.
La explicación parte de una idea muy sencilla. Para que dos componentes de un sistema funcionen correctamente entre sí, las personas responsables de diseñarlos necesitan comunicarse. Si tenemos departamentos que apenas lo hacen, es probable que terminemos construyendo sistemas que tampoco lo hagan. Las fronteras entre equipos pueden acabar convirtiéndose en fronteras entre aplicaciones, bases de datos o servicios.
La ley nació vinculada al desarrollo de software, pero su lógica permite observar de otra manera muchos problemas de transformación digital. Durante años hemos intentado eliminar silos de información mediante integraciones, plataformas corporativas, APIs o repositorios comunes. Todas esas soluciones pueden ser necesarias, pero quizá no sean suficientes si detrás de ellas permanecen departamentos con objetivos, responsabilidades y formas de trabajar independientes.
Amazon ofrece uno de los ejemplos más conocidos........
