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Adaptarse o extinguirse: la lección de Darwin para la empresa

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16.05.2026

Juan Carlos Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

16/05/2026 a las 06:00h.

Cuando una empresa anuncia que ha completado su transformación digital, ese logro suele merecer un reconocimiento. Han migrado sistemas a la nube, implantado nuevas plataformas, ... digitalizado procesos que antes dependían del papel o del criterio de una sola persona, y formado a equipos que partían de cero. Es un trabajo real, costoso y muchas veces ingrato. El matiz está en no confundir el avance conseguido con un cierre definitivo: haberlo hecho no significa que ya se pueda pasar página. Completar una transformación digital es llegar a un destino que, mientras tanto, se ha seguido y se seguirá moviendo..

Durante años, el relato sobre la digitalización tuvo una estructura clara: había un punto de partida, la empresa analógica, lenta, con procesos manuales y datos dispersos, y un punto de llegada, la empresa digital, ágil, integrada y orientada al dato. En medio, un proyecto. Con fases, con hitos, con un presupuesto y, eventualmente, con un acto de cierre. El problema es que ese relato ya no describe la realidad de casi ninguna organización. Lo que en su día fue un proyecto de transformación se ha convertido en un estado permanente de cambio.

Se suele repetir, a partir de una idea atribuida a Heráclito, que lo único que no cambia en esta vida es el cambio. La estabilidad ya no consiste en preservar intacto lo que funciona, sino en desarrollar la capacidad de ajustarlo antes de que deje de hacerlo. En el entorno digital, permanecer quieto también es una forma de retroceder, porque el mercado, los clientes, la tecnología y los competidores siguen moviéndose, aunque la empresa decida esperar. La verdadera madurez digital no está en haber cambiado una vez, sino en haber aprendido a cambiar sin necesidad de dramatizar cada nuevo movimiento.

Un proyecto tiene principio y fin. Pero un estado permanente de cambio exige una mentalidad distinta, estructuras distintas y, sobre todo, personas con una disposición diferente a la innovación. Las organizaciones que todavía conciben la........

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