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La derrota de Orbán

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Buena parte de la Europa comunitaria respiró aliviada con la derrota de Viktor Orbán en las elecciones en Hungría, un resultado contundente que pone fin ... a década y media de poder de un dirigente que abrazó las tesis de una Europa fuerte para, desde dentro, ir desarmando el propio discurso comunitario. Acabó siendo una especie de encubierto -o más bien descarado- de la Rusia de Putin y también un aliado, casi un lacayo, de Donald Trump y sus excesos, en una clara demostración de que el 'nuevo desorden mundial' tiende puentes entre magnates y olvida las ideologías antiguas.

Si Orbán hubiese revalidado, lo habrían celebrado Le Pen, Abascal, Meloni y las otras variantes de conservadurismo ultra. Por eso también es buena noticia para la UE, pues en ellos anida el deseo de desarticular el concepto de una Europa en la que las naciones ceden parte de su soberanía tradicional en beneficio de un progreso común.

Veremos cómo camina el nuevo Gobierno húngaro, pues por mucha fiesta que haya en Bruselas, el vencedor Péter Magyar empezó siendo casi un discípulo de Orban para luego girar hacia tesis más moderadas en el espacio conservador. Digamos que es lo más parecido al PP centrista. La mayoría aplastante que le dieron los votantes le permitirá acometer reformas de calado, pero insisto: vamos a ver hasta dónde llega y a qué velocidad.

Lo que sí deberíamos anotar de las elecciones húngaras es la lección que da nuevamente la democracia. Orbán llegó al poder con los votos y es desalojado también con el poder. Cuando advertimos de los riesgos de ciertas formaciones ultras que vienen con discursos antisistema -contra la propia democracia y contra la UE, por ejemplo-, no se nos debe olvidar que si ocupan un espacio en la sociedad y en las instituciones es porque ese hueco lo dejaron otros. Orbán no fue fruto de millones de húngaros 'sobrevenidos', sino de hombres y mujeres que entendieron que era lo que precisaba el momento porque miraban para otro lado y no veían opciones creíbles. Ahora esas miradas han encontrado a Magyar. La receta es válida para cualquier país, incluida España...

El resultado de Hungría llega en un momento en que la guerra de Ucrania casi se nos había olvidado pero ahí continúa, con los ciudadanos de aquel país sufriendo sus efectos. Orbán se alineó claramente con Putin y jugó a poner trabas a Zelenski en la UE. A ver si ahora en Bruselas y en las cancillerías que el domingo por la noche estaban de fiestas se ponen las pilas para fortalecer a Ucrania.

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