La verdad es la primera víctima de la guerra
Fue muy comentado hace varias décadas el trabajo de Ryszard Kapuściński, quien, con motivo de la Guerra de Irak, invocó y reivindicó la figura y ... la escuela de Heródoto, uno de los referente presocráticos de la Grecia Clásica y que es tenido por el padre de la historiografía. El griego dejaba por escrito su visión de las tierras que visitaba, por lo que también es un pionero de la geografía descriptiva, aunque su gran peso se nota en sus narraciones sobre guerras inmediatamente pasadas y algunas de las que tuvo ocasión de ser testigo, pues entonces el Mediterráneo Oriental era una olla a presión en la que muchos pueblos, culturas e intereses pugnaban por ser hegemónicos.
Es conocida y alabada su actitud -muy destacada en las notas de Kapuściński- de intentar ser neutral cuando narraba, aunque siempre ponía por delante su lealtad y patriotismo, pero había una línea que no pisaba nunca, la de cambiar, tergiversar o manipular hechos. No podemos saber si, en alguna o muchas ocasiones, se dejó llevar por sus emociones o incluso por sus intereses, pero, como todo referente que está más cerca del mito que de la realidad, Heródoto es recordado por su intento obsesivo de imparcialidad al contar, aunque ya sabemos que la objetividad es muy difícil porque todos miramos lo que acontece desde nuestra percepción.
Casi un siglo antes de Heródoto, tenemos otro referente, nada menos que el gran dramaturgo Esquilo, que fue testigo y partícipe de una de las guerras más recordadas de la antigüedad, nada menos que la que enfrentó a las polis griegas contra el poderoso imperio persa, e incluso participó en las batallas de Maratón y Salamina, este último un combate naval en el que los griegos........
