El beneficioso efecto de la cara oculta de la luna
El 6 de abril de 2026 pasará a la historia como el día en que el ser humano alcanzó (por ahora) la distancia más lejana ... a la que ha llegado tras salir de su casa, la Tierra. Nada más y nada menos que 406.778 kilómetros de inmersión en el espacio profundo. Para que se hagan una idea, como despegar de Gran Canaria y tardar unas 600 horas en aterrizar en Madrid-Barajas. Pero sin disponer de un mínimo aseo con váter, lavamanos y espejo.
Superando en 6.400 kilómetros el récord anterior establecido hace casi 60 años por el Apolo 13 del «Houston, tenemos un problema», la misión Artemis II ha resultado exitosa se mire por donde se mire: en el campo de la ingeniería y la navegación espacial, de cara a futuros alunizajes, en el tecnológico, en el científico, en vuelo orbital alrededor de la luna, y en el de las comunicaciones e imágenes 'live', bote de Nutella flotando incluido.
Tras un viaje en que, sumando la ida más la vuelta, la nave Orión de Artemis II ha recorrido la nada despreciable cifra de más de un millón cien mil kilómetros durante exactamente 9 días, 1 hora, 32 minutos y 15 segundos, para la NASA lo más preocupante y peligroso de todo el trayecto eran los aproximadamente 40 minutos en que los astronautas Wiseman, Glover, Koch y Hansen iban a estar totalmente incomunicados respecto de la Tierra en su tránsito por la cara oculta de la luna.
En caso de avería en esa fase de total oscuridad comunicativa, do it yourself my friends (apáñenselas cómo puedan). En caso de descontrol de la ruta proyectada y extravío para siempre en la negrura del universo, bye for good and thanks mates (adiós para siempre y gracias por todo). Afortunadamente para ellos, sus familias, la NASA, Trump y el mundo casi entero, regresaron del abismo infinito cuál Lázaro resucitado.
Una fase peligrosísima que, sin embargo, también resultó muy fructífera en términos de investigación, y de hasta contemplación para los afortunados viajeros de un eclipse solar total, con imágenes maravillosas nunca vistas de y desde esa cara oculta de la luna.
En muchas ocasiones en escenarios de desarrollo de tareas y trabajos, se agradece y hasta resulta mucho más productivo para protagonistas y potencial público expectante, transitar en silencio por zonas de cero ruido e interferencias a fin de poder alcanzar los mayores réditos colectivos conforme a los objetivos inicialmente planteados. De anhelar, en definitiva, que una parte de ese tránsito transcurra 'por la cara oculta de la luna'.
Todo lo anterior como símil de las distintas fases por las que ha transcurrido la misión legislativa de la proposición de ley que, en torno al elemento mobiliario de las camas elevables, ha sido aprobada en el Parlamento de Canarias este pasado 15 de abril. Un pequeño paso para el parlamentarismo y el vasto consenso alcanzado, un grandísimo avance para las camareras de pisos de nuestros establecimientos turísticos alojativos.
Unas camareras de pisos convertidas desde hace años en denodadas transmisoras de un singular Houston, tenemos un problema. Un problema en materia de seguridad y salud laboral en torno a ese elemento ya convertido en símbolo de las camas con base elevable.
Un centro de control configurado por los grupos parlamentarios con representación actual en la cámara autonómica, y que pudieron detectar en tiempo y forma la señal de S.O.S. lanzada por el colectivo de las 'kellys', como al menos a parte de ellas les gusta se les identifique. Y un viaje/trabajo de rescate legislativo con primer final feliz estos días pasados mediante la reciente aprobación de la 'ley de camas elevables' a través de una modificación de la actual ley 7/1995 de Ordenación del Turismo de Canarias.
Un triunfo de las camareras de pisos. Y una iniciativa ni del gobierno, ni de esta o de aquella otra consejería, que al respecto de esta concreta actuación legislativa por supuesto sí han atendido y alentado el logro de la materialización de la voluntad popular a través de la representatividad que de la sociedad canaria democráticamente ostentan los grupos parlamentarios de nuestra cámara autonómica.
Un magnífico ejercicio de civismo parlamentario en torno a una iniciativa que, respecto del loable texto original del grupo socialista, sin lugar a dudas ha facilitado finalmente 'alcanzar la luna' desde Canarias gracias a las aportaciones y al encaje transversal en cuanto a previsiones técnicas, organizativas, tipológicas, cronológicas jurídicas y económicas realizadas por parte de todos los grupos parlamentarios, e integradas en la norma resultante.
En nuestro caso concreto del grupo parlamentario popular, por ejemplo, con aportaciones relativas a la figura jurídica de la dispensa en lo relativo a carros motorizados, a criterios de plazos progresivos y coherentes de implantación, o a la consideración singular de los establecimientos más tradicionales del archipiélago, especialmente los asentados en nuestros municipios de reto demográfico.
Logrando así la aprobación por casi total unanimidad y sin ningún voto en contra de una ley tan demandada por las camareras de pisos. Y con una fase clave en el camino hacia el éxito. Esa en la que los grupos parlamentarios transitan todos a la vez por la 'cara oculta de la luna', entre ponencias, comisiones extraordinarias y sesiones plenarias reglamentarias.
Una fase delicada en cuanto a la incomunicación temporal entre cada nave viajera respecto del centro de control general. Pero durante la que ha quedado demostrado que, al igual que hay agua helada en los polos de Marte, es más que factible la comunicación inter-naves cuando todos transitamos en silencio, sin estridencias y con la escucha en modo proactiva, por la cara oculta de la luna. No sólo posible. Sino encima, beneficiosa y productiva. De ahí el gran consenso último.
Porque lo de menos es el nombre de los astronautas y el de las agencias espaciales a las que representa cada uno de ellos. Lo verdaderamente importante es el nombre y el objetivo de la misión, así como el éxito alcanzado y al colectivo o estrato que beneficia, que sí que queda en la retina memorística activa.
Enhorabuena, camareras de pisos de toda Canarias. Viajar al espacio y reforzar la seguridad y salud laboral en la Tierra vía análisis ergonómicos en absoluto es incompatible.
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