Ciruelos y adjetivos para admiraciones y gratitudes
El 21 de abril de 2026, en la Biblioteca del Estado de Las Palmas, se presentó Tiempo de ciruelos y adjetivos, una breve antología sobre la obra poética, narrativa y ensayística de Alicia Llarena compuesta por textos seleccionados por ella misma. El título fue promovido por el Gobierno de Canarias a propósito de su reconocimiento, en 2025, como autora de referencia en el Día de las Escritoras Canarias. En la mesa, mirando hacia el público —que completó la sala de actos Manuel Padorno—, a la diestra, la por todos los asistentes querida y apreciada; a la siniestra, quien, situado donde se encontraba —ante el libro, el espacio y los testigos—, a modo de arranque, entre ciruelos y adjetivos para tiempos de admiraciones y gratitudes, proclamó con rotundidad que es un tipo con suerte, con buena suerte, con el hado favorable. A continuación, sus razones.
Hace medio siglo me adentré en el uso de un idioma que, cincuenta años después, me ha permitido sentir, aprender y agradecer de una manera tan especial, embriagadora y emocionante las páginas del libro que nos reúne.
Hace tres décadas, año arriba, año abajo, por mor de mi mucha querencia hacia la lengua aprendida y disfrutada cuando se me ofrecía bajo los ropajes de la literatura (¡cuánto le debo en esto al Quijote!), hace treinta años, repito, este hombre afortunado que les habla se hallaba en las aulas de la Facultad de Filología de la ULPGC formalizando un testimonio de admiración y gratitud a quien —como este hermoso producto de bella denominación— aquí y ahora igualmente nos convoca. Una declaración, una certificación, un contrato, que sigue tan firme, tan vigente, tan inmutable como entonces (o más).
Hace medio año, semana arriba, semana abajo, tras la inmensa alegría de ver reconocida la sobresaliente trayectoria de nuestra Alicia con el nombramiento de autora de referencia del Día de las Escritoras Canarias de 2025, mi muy estimado Víctor Álamo de la Rosa, interesado en que esta publicación saliera adelante, me trasladó una de las más gratas invitaciones que, como editor literario, he recibido en los abundantes años de frentes librescos que ya acumulo: la de preparar —si quería, si lo deseaba, si lo tenía a bien— este delicioso y entrañable Tiempo de ciruelos y adjetivos que nos reúne.
Hace medio día, hora arriba, hora abajo, envuelto en el fragor diario de mi actividad docente y administrativa en el IES José Zerpa de Vecindario (en ocasiones, más administrativa que docente), me detuve un instante y pensé: «Chacho, hay que ver, pero qué suertudo eres. Hoy vas a disponer de la posibilidad de exponer a mucha gente distinguida lo mucho que has disfrutado aderezando un libro que, sin duda, en lo que te queda de camino hasta la desembocadura, te acompañará como editor (sí), como lector........
