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De cero a cien: resurrección y celebración del Centenario

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08.04.2026

En este momento, que marca el ecuador del mandato de esta Presidencia (dos años de cuatro) y el ecuador de las celebraciones del centenario de nuestra institución, es un buen momento para hacer balance y valorar la situación a la que hemos logrado llegar. Tras siete años de desaparición de la actividad pública, el Círculo de Bellas Artes de Tenerife ha resucitado, recuperando su papel como referente cultural en Canarias y proyectándose hacia nuevos públicos y contextos.

La importancia de este retorno se subraya con la distinción histórica que el Círculo ostenta: la Medalla de Oro de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, concedida hace varias décadas en reconocimiento a su contribución cultural, educativa y social. Esta medalla simboliza el papel que la institución ha desempeñado durante generaciones como plataforma de pensamiento crítico, encuentro ciudadano y promoción de las artes, y además nos recuerda que el Círculo forma parte del patrimonio intangible de la ciudad.

Situación inicial y primeros pasos

Partíamos de una situación extremadamente complicada: la sede estaba en obras y sin licencia de apertura, existían deudas y préstamos pendientes, y la credibilidad institucional estaba debilitada, además de una desconexión evidente con la ciudadanía. Durante el primer año nos concentramos casi por completo en el saneamiento económico y la reconstrucción de relaciones con administraciones públicas y patrocinadores, esforzándonos en transmitir un mensaje claro de intenciones y programa, alejándonos de inercias pasadas.

No buscábamos ser una institución parasitaria, dependiente únicamente de los recursos públicos: queríamos compartir nuestro proyecto, nuestros contenidos y nuestras ideas, mostrando que éramos generadores de programación propia, con impacto real en la ciudadanía, para que las administraciones decidieran, con libertad y criterio, si deseaban apoyarnos. Este cambio de perspectiva puso el enfoque en el servicio a la sociedad, no en solicitudes económicas, y nos permitió ganarnos la confianza de nuestros interlocutores a través del rigor, la transparencia y el respeto absoluto a los recursos públicos.

Ese proceso respondía a los tres pilares del programa con el que concurrimos a las elecciones y que obtuvo la confianza de los socios: recuperar los valores fundacionales y redefinir la asociación, profesionalizarla y abrirla porque…

- Recuperar los valores fundacionales y redefinir su papel en la sociedad contemporánea significaban revisar la misión, ponerla al servicio de la ciudadanía y garantizar que ningún proyecto respondiera a intereses particulares, huyendo de inercias pasadas o favoritismos internos.

-Profesionalizarla implicaba dotar a la institución de gestión económica rigurosa, planificación estratégica y........

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