Tafeñas de abuela y tafeñas de madre
Tafeña o chafeña es una de las tantas voces que heredamos los hispano-canarios de la lengua o lenguas que hablaba la población que ocupaba las Islas al tiempo de la conquista y colonización europeas, que eran lenguas del grupo camito-bereber. Se trata, al parecer, de un heredero de la forma tafedna (tafetna chafedna o chafetna), viva todavía en lenguas del área noroeste del continente africano, como el tashehit o shilha, por ejemplo, que designaba una vasija para tostar granos. Este tostador era de una enorme importancia en la sociedad canaria prehispánica, porque con grano tostado se elaboraba el producto que constituía la base de su humilde alimentación, que era la harina de cebada gruesa que llamaban buffi, que los isleños hispanos convertimos en gofio. “Esta cebada, la tostaban al fuego y la molían en unos molinillos de mano que son los que en España tienen para moler el cebo de los bueyes. Esta harina llaman gofio, la cual cernida era su ordinaria comida, amasándola o desliéndola con agua o con leche y manteca de ganado, y esta servían por pan, y es de mucho mantenimiento”, nos informa Alonso de Espinosa en su archiconocida Historia de Nuestra Señora de Candelaria, del año 1595. Como afirma el Tagoror de Betancuria, para la población preeuropea de Canarias, “el gofio no era sólo un alimento, era una forma de supervivencia, una técnica de conservación, un símbolo de identidad. Amasado con agua y sal, a veces con miel o leche, era el pan y era la vida”.
Por las propiedades nutritivas y el carácter práctico del producto que designaba (el pan de gofio -es decir, la pella- puede hacerse en cualquier momento o lugar, porque no se necesita horno para cocerlo), era inevitable que nuestra palabra fuera prohijada con la realidad que designaba por los nuevos inquilinos del Archipiélago, en cuya lengua experimentó, en principio, cambios formales y semánticos más o menos drásticos. En el plano formal, el grupo consonántico /dn/ o /tn/ se simplificó en /n/ y luego palatalizó en /ñ/, acaso por la presencia de un apoyo vocálica palatal previo; algo así como */tafénia/ o */chafénia/. Y, en el plano del contenido, supuesto que este cambio no se hubiera producido en la misma lengua de partida, la significación originaria ‘vasija para tostar’ o ‘tostador’ pasó a significar, por desplazamiento metonímico, en primera instancia ‘cebada o trigo tostado (es decir, lo que se hace en el tostador)’, también de extraordinaria importancia en la sociedad hispano-canaria, porque la base de su alimentación siguió siendo el gofio de los antiguos isleños, que se elaboraba en principio con cebada, trigo o semilla de cosco tostados, que eran los únicos granos existentes por aquel entonces en tierras insulares. Las tafeñas se realizaban en tostadores de barro o de metal, a la lumbre de tres teniques, en torno a los cuales se reunían los miembros de la familia (los niños, entre ellos, por supuesto, que constituían una parte fundamental de la fiesta) como si de un rito milenario se tratara, atraídos por la magia del fuego, el........
