La estupidez funcional, la IA y las universidades españolas
En 2012 Alvesson y Spicer, catedráticos de comportamiento organizativo de la universidad de Lund (Suecia) y de la londinense Bayes Business School, respectivamente, acuñaron el concepto de “estupidez funcional” para explicar el comportamiento de las empresas y organizaciones contemporáneas. En la actualidad, para que las empresas funcionen, es necesario que los trabajadores acepten de manera acrítica las órdenes de los superiores. Y los superiores, a menudo, se limitan a copiar de manera acrítica, a hacer lo que otros hacen, siguiendo modas de gestión y no parándose a pensar hasta qué punto lo que resulta útil en otros contextos lo es en el suyo. Un buen ejemplo de organizaciones en las que domina este tipo de prácticas lo constituyen las universidades. Y un buen ejemplo de una práctica que sigue este modo de actuar es la manera que tenemos como sociedad de relacionarnos con la tecnología. ¿Por qué tomamos las decisiones que tomamos? Pues, a menudo, y cada vez más, porque es lo que nos ha recomendado la IA. Y, aunque la propia IA avisa de que sus respuestas pueden contener errores, como se usa de manera acrítica acaba conformando la realidad del mundo en que nos toca vivir.
En la actualidad parece que se ha aceptado que lo que las universidades tienen que hacer es impartir títulos “prácticos” que ayuden al alumnado a encontrar un empleo, y a los empleadores a encontrar personal preparado. Gracias a la extensión de este tipo de ideas que el Grado en Administración y Dirección........
