El agua siempre encuentra su camino
Este final de invierno y comienzo de primavera en Canarias nos ha dejado una estampa que, aunque cíclica, no deja de sorprendernos, lluvias intensas, barrancos que despiertan con fuerza, escorrentías que atraviesan calles y avenidas, y un mar que, en determinados días, se sacude con energía suficiente como para recordarnos que sigue vivo. Lo llamamos borrascas, fenómenos adversos o episodios excepcionales, pero en realidad, nada de esto tiene demasiado de extraordinario.
El agua ha hecho lo que siempre ha hecho. Cuando llueve, el territorio habla. Los barrancos, muchos de ellos enterrados, canalizados o invadidos, reaparecen. Las pendientes se activan, las cuencas se comportan como tales y los caminos........
