¿Qué Policía Canaria queremos?
En el complejo tablero de la seguridad pública, la Policía Canaria debe representar una pieza clave; sin embargo, su pleno desarrollo se ve frenado por un corsé legal, competencial y financiero que ya no responde a las necesidades de nuestra tierra. El debate sobre su futuro no es un capricho político, sino una necesidad estratégica que definirá el modelo de seguridad para las próximas décadas en el archipiélago. La pregunta es clara: ¿queremos una policía de segunda o apostamos por un modelo integral, eficiente y plenamente canario?
Desde su creación, la ley canaria -ay, ese complejo populista- definió a nuestra Policía como un cuerpo “complementario”. Un modelo que, en la práctica, ha supuesto un lastre, relegándola a una percepción de cuerpo secundario frente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esta visión ignora una realidad incontestable: la Policía canaria ya ejerce funciones de enorme calado.
Su habilitación y actuación como Policía Judicial -pese a interpretaciones pecatas-, participando activamente en la investigación de delitos bajo la dirección de jueces y fiscales, como establece la........
